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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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18 Febrero 2021 04:08:00
Inicia el cuarto round…
La relación entre el líder máximo y único conductor de la 4T, y los gobernadores, especialmente los 10 que integran la llamada Alianza Federalista, ha sido siempre, y por decir lo menos, ríspida. Si algo falta es coordinación y si algo sobra es confrontación, y qué lamentable ya que en ello perdemos todos.

Lo que sucede, en la forma, bien se podría reducir a una historia en que los poderes juegan a los pulsos: por un lado, la 4T exige lealtad absoluta, apoyo incondicional, y por el otro, desde sus respectivas trincheras, los mandatarios estatales exigen respeto y ser informados, en tiempo y forma, sobre los asuntos más relevantes. Los gobernadores no se someten y la 4T los castiga ignorándolos olímpicamente.

Usted podrá tomar partido, conforme a sus propias filias y fobias ideológico-partidistas, a favor del Gobierno federal o de los estatales, pero lo cierto es que en este permanente juego de vencidas, el que pierde es México, ya que si algo hace falta es coordinación y suma de esfuerzos para superar, como nación, el contexto socioeconómico y de salud más complicado de la historia reciente.

El primer round, se dio cuando se declaró la contingencia sanitaria. La falta de coordinación y la abismal diferencia de estrategias para enfrentar la pandemia fue evidente, y en más de una ocasión generó reclamos y distanciamientos.

Luego, el segundo round, esa pugna por la distribución de recursos en el presupuesto 2021 que llegó incluso al amago de romper con el pacto fiscal por parte de los 10 mandatarios de la Alianza Federalista.

Llegó el tercer round con el Plan Nacional de Vacunación, en el que los gobernadores fueron nuevamente ignorados y ahora inicia el cuarto, a propósito de la crisis por la escasez de gas natural, que derivó en miles de millones de pesos en pérdidas para los sectores industrial, comercial y de servicios.

El gobernador Riquelme dice que Coahuila no aceptará chantajes ni bloqueos, al referirse a las políticas dictadas desde el Gobierno federal, que han frenado el desarrollo económico de las entidades y a las que califica de suicidas. Pues sí… habrá que ver qué se hace para frenarlas.

Y todo esto en solo un año. En fin, nadie sabe qué pasará mañana, y nunca mejor dicho ante lo errático y caótico de las estrategias federales para enfrentar cualquier cosa y la escasa capacidad de los estados para evitarlo. Lo único cierto es que hoy no existe ningún elemento que nos permita suponer que el choque de visiones entre la 4T y los gobernadores, vaya siquiera a disminuir de tono en los próximos meses.

En el fondo, pierde la 4T que sigue atrincherada en su burbuja; pierden los estados que seguirán “castigados”, en términos de recursos y de colaboración, y también pierde México… desgraciadamente.
17 Febrero 2021 04:04:00
Dios no ayuda a los idiotas
Lo que hay que ver, lo que hay que oír. Existe un personaje, que, si no fuera por la gravedad del contexto, resultaría hasta simpático, un ocurrente que provoca risas ante el tamaño de sus afirmaciones.

Se llama Antonio González Sánchez, y para mayores señas es el Obispo de la Diócesis de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Bueno, pese a que aún estamos lejos de “domar” a la pandemia y que el tema de las vacunas se volvió un verdadero caos. Pese a que en menos de un año el coronavirus ha matado a más de 175 mil mexicanos y a pesar, también, del drama que se vive hoy mismo en decenas de miles de hogares con algún paciente que lucha por su vida, este “buen siervo” de la Iglesia sentenció, en su última homilía que, y cito: “usar cubrebocas es no confiar en Dios”.

Y se siguió de corridito, y así, en el púlpito, se aventó la puntada de afirmar, tras leer un pasaje del Evangelio según San Marcos, en el cual se refiere a la lepra, que, y vuelvo a citar: “en estos tiempos la lepra física ya no existe, pero estamos viviendo otra especie de lepra, la famosa pandemia, y me parece, obviamente puedo estar equivocado, nos está faltando fe, una fe que nos impulse a pedirle a Dios que esto se acabe”.

Caray, pero qué necesidad de contaminar aún más esta lucha que es de todos, contra un virus que se propaga con mucha facilidad, que es ciertamente letal, y ante el cual lo único que tenemos como armas es precisamente el cubrebocas y la sana distancia.

En fin, usted por favor no se equivoque y no olvide ni por un segundo que sobrevivir a la pandemia no es cuestión de Dios, por mucha fe que tenga; el sobrevivir es cuestión suya y mía, y qué tanto seamos efectivos en esto del autocuidado. Y a este personaje solo habría que recordarle que Dios ayuda al que se ayuda, pero ciertamente, y por lo que se puede ver todos los días, no ayuda a los idiotas.
12 Febrero 2021 04:09:00
Elegir entre lo malo y lo peor
El poder, especialmente en México, necesita contrapesos, ya que de lo contrario e invariablemente, se vuelve autoritario. Pero un contrapeso real exige honestidad, talento y un verdadero compromiso con las mejores causas del país. Y eso es precisamente lo que brilla por su ausencia.

En fin, bajo la lógica, al menos en el discurso, de asegurar que Morena no logre la mayoría en la próxima Legislatura, ya que ello supone que el poder Ejecutivo podrá seguir haciendo literalmente lo que quiera y cuando lo quiera, es que se formó la llamada alianza opositora, integrada por PRI, PAN y PRD.

Sería de aplaudir si efectivamente las principales fuerzas políticas de antaño hubieran entendido el momento que se vive y actuado en consecuencia. Pero no, resultó que los mismos de siempre hacen lo que siempre han hecho: asegurar sus cuotas, y en el lance reducir todo a la política de “amiguismos” y “compadrazgos”.

Qué patético. Dinosaurios, cartuchos quemados, personajes impresentables con largo y cuestionable historial serán los que supuestamente habrán de contrarrestar desde San Lázaro a la 4T.

La lista es larga y en ella están todos los que se pueda imaginar de esa clase de políticos y gobernantes que tanto daño le hicieron al país y que, gracias a ellos, a sus omisiones y excesos, es que hoy el país navega dando tumbos en esto de la “transformación”.

Hay quien pondera, con razón, la importancia de un Congreso plural; que se le arrebatara la mayoría a Morena, para el bien del país, pero para eso es indispensable candidatos respetables, honestos y talentosos, y muchísimos de los perfiles que presenta la alianza opositora, pues simplemente no lo son.

Ahora bien, también es cierto que algunos, muchos de los candidatos del PRI, PAN y PRD podrán ganar, por la movilización de sus bases, en cuyo caso, pues eventualmente podría perder Morena la mayoría, pero también el país perdería colocando nuevamente en puestos de poder a esos que han demostrado una y otra vez, que solo ven por sus propios intereses.

En las listas de Morena encontramos a varios, muchos, chapulines oportunistas y a “famosos” que nada pueden aportar a la vida pública del país, salvo levantar la mano cuando se los digan. Pero en las listas de la alianza opositora tenemos a políticos con mucha experiencia, y ese es precisamente el problema: ya sabemos para qué resultaron buenos.

Qué desafortunado. De plano México sigue sumido hasta el cuello en una trampa: otra vez a elegir entre lo malo y lo peor.
10 Febrero 2021 04:09:00
El ‘Quijote de Macuspana’
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha arremetía con singular violencia contra los molinos de viento. Este magistral personaje de esa obra cumbre de la literatura universal, de Miguel de Cervantes Saavedra, lo hacía ya que él, y solo él, veía en ellos a gigantes, a enemigos qué combatir.

Don Quijote realmente veía lo que quería ver, lo que embonaba en su peculiar y mágica concepción del mundo, pero no la realidad, y sí, estaba muy mal de la cabeza.
Ahora, a nuestra triste realidad: aún no se cumple un año de la pandemia y México registra cifras alarmantes: casi 2 millones de contagios, cerca de 170 mil muertos y, por añadidura, la tasa de mortalidad más alta en el mundo: 8.6%. Sí, en nuestro país el Covid mata como en ninguna otra parte del planeta.

Bueno, ante esto, científicos, académicos, políticos, profesionistas y miembros de la sociedad civil, proponen al presidente Andrés Manuel López Obrador endurecer medidas para enfrentar la pandemia, como que el uso de cubrebocas se vuelva obligatorio en todas las dependencias federales y estatales y desarrollar un plan de cuarentena y seguimiento de las personas que lleguen a México desde países con altos números de contagios.

Pero Andrés Manuel, genio y figura, dice que no. Y se avienta una perla japonesa, y cito: “Sí nos afecta mucho, desde luego, la pandemia de Covid-19, pero lo que más nos ha afectado y nos seguiría afectando, si se detiene la transformación, es la peste de la corrupción. Desde luego, es entendible que a los que vivían con privilegios en el antiguo régimen no les guste el que se lleve a cabo una transformación”.

Sí, para nuestro Presidente el que expertos se digan muy preocupados por las cifras oficiales del tamaño del golpe de la pandemia es una cuestión política y que las críticas provienen de sus adversarios, “molestos por perder los privilegios de sexenios pasados”.

Y claro, dice que no usará cubrebocas y que nadie puede estar encerrado. Pues vaya problema en que estarían los más altos funcionarios del sector salud de la 4T si fueran congruentes, ya que precisamente la campaña de prevención se centra en pedir a los ciudadanos usar cubrebocas y el famoso, “¡Quédate en Casa!”. Y digo estarían, ya que si algo han demostrado es que son solo títeres, veletas y no tienen ningún pudor en decir y luego desdecirse.

Caray, qué preocupante, hasta dramático resulta, el que tengamos a un “Quijote de Macuspana” decidido a arremeter, en cualquier oportunidad, contra enemigos gigantes que solo él ve… y en todos lados.
09 Febrero 2021 04:09:00
Y su pecho sí es bodega
Primero, una gran afirmación de fondo: nunca, en la historia de la humanidad, ha resultado una buena idea rendir pleitesía a los gobernantes. En la medida en que se acota la visión crítica y se generaliza la incondicionalidad, se alimentan los liderazgos autoritarios.

Ahora sí, a la forma, a lo coyuntural: Andrés Manuel dice que su pecho no es bodega. Dice que todo debe transparentarse, que el pueblo bueno y sabio tiene derecho a conocer hasta los últimos detalles de todo lo relacionado con la vida pública.

Sentencia que eso de que las cosas se manejaban en lo oscurito es propio de los neoliberales, conservadores, “fifís” y corruptos. Que la secrecía, las reservas, el ocultar información es cosa del pasado; ahora todo es transparente. Y que bien si así fuera, pero la realidad nos dice otra cosa.

Por los hechos, el pecho de Andrés Manuel sí es bodega, y de las grandes, donde se guardan los informes, los datos, los costos de las grandes obras. Parece que el pueblo bueno y sabio solo tiene derecho a conocer lo que él quiera que conozca, y por supuesto, cómo quiera que lo conozca.

No se trata de cuestionar gratuitamente al líder máximo y único conductor de la 4T, sino de advertir el abismo que existe entre lo que se dice y lo que realmente se hace.

Total transparencia, salvo si usted quiere saber el costo de los contratos para comprar vacunas contra el coronavirus, o los estudios que exige la construcción del Tren Maya; o cómo va y cuánto costará realmente el Aeropuerto de Santa Lucía o el reporte sobre la liberación de Ovidio Guzmán o el plan para combatir el robo de combustible.

Todos estos asuntos y otros 8 mil, sí escuchó usted bien, 8 mil asuntos de la vida pública en el país, fueron clasificados por la 4T como información reservada, muchos de ellos, hasta por cinco años, por lo que, de no haber una resolución del INAI que revoque la clasificación, no se conocerá hasta que termine el sexenio.

En fin. Entonces, el pueblo bueno y sabio tiene derecho a conocer todo, bueno, realmente casi nada; solo lo que convenga, cuándo convenga. Curiosa interpretación de lo que significa total transparencia. Ocho mil asuntos reservados… esto debería ser una suerte de récord Guinness de la opacidad.
05 Febrero 2021 04:10:00
Los niños en las aulas
Difícilmente podremos encontrar a un padre de familia, con hijos en edad escolar, que no cuente las horas para que los planteles reabran sus puertas y que regresen las clases presenciales. Simplemente eso de la educación en casa ha resultado un verdadero fracaso, y no solo académicamente, sino también por la fuerte presión que impone en el seno familiar.

Bueno, pues muchos ven la luz al final de este largo y sinuoso túnel en el tema de las vacunas y en lo que plantea el Gobernador, que establece una suerte de meta: volver a las aulas a principios del siguiente ciclo escolar, en agosto.

No se escucha nada mal, al contrario, muchos padres de familia brincarán de contentos ante la posibilidad de recuperar un poquito de normalidad, de la buena, de la que teníamos antes de la pandemia. Pero no se confunda: en principio habría que descartar el panorama ideal, en el que todos los maestros, padres de familia y alumnos estén vacunados. Esto simplemente no será posible.

Y respecto a la meta del Gobierno del Estado solo hay un detalle, y no es menor. El regreso a las aulas tendrá que ser seguro y entonces, todos, como sociedad, deberemos aportar nuestro granito de arena para que esto sea posible.

¿Cómo lograrlo? Solo queda el aplicar rigurosamente la cultura de la autoprotección, que, para simplificar, no es otra cosa que cuidarnos y cuidar a los que nos rodean; asegurarnos de nuestra propia salud y de la de nuestro entorno.

¿Qué tan difícil será? Pues mucho, ya que si algo han demostrado estos 11 meses de pandemia es que la ignorancia y la irresponsabilidad se imponen, mayoritariamente, sobre las recomendaciones básicas, como la sana distancia, el uso de gel y el permanente
cubrebocas.

Así que, si usted es uno de esos padres de familia de los que rezan todos los días por que sus hijos puedan volver a la escuela, más vale que deje de preocuparse y empiece a ocuparse, en la medida de sus posibilidades y con quienes lo rodean, para concientizar sobre el hecho de que podremos recobrar ese y otros pedacitos de la “antigua normalidad” si aprendemos a cuidarnos y a cuidar a los que nos rodean. De otra forma, pues no hay manera.
04 Febrero 2021 04:07:00
Sigue la robadera
Si en algo se especializó la clase gobernante, tras décadas de explorar opciones, métodos, mecanismos y un largo etcétera, es en cómo desviar recursos, robar y robar literalmente lo que sea, de donde sea. Sí, nuestra clase gobernante siempre ha sido voraz; simplemente no tiene llenadera, y en la pasada Administración, en la era del “nuevo PRI”, incluso incorporó el descaro en sus tropelías.

La cuestión es que tras dos años de “regeneración nacional”, tras dos años de que se declaró la guerra a la corrupción, esas prácticas que en el discurso ya no existen, permanecen vigentes a nivel de tierra. Sí, seguimos siendo un país con una clase gobernante profundamente corrupta.

Solo como botón de muestra los desvíos documentados en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, en el que, con el antiguo y simple mecanismo de registrar beneficiarios “fantasma” se obtienen decenas y decenas de becas, de esas de 3 mil 500 pesos, que, en lugar de ayudar a un joven a sortear sus dificultades económicas, terminan en los bolsillos de funcionarios.

Va un ejemplo: un aspirante de Morena a diputado federal por el Distrito 4, en San Nicolás, de nombre Yahir Omar Guerrero Ríos, engañó a jóvenes, les tomó sus datos y los registró en el programa para recibir sus becas. Igual pasó en Linares, con un exfuncionario municipal panista de nombre Reyes Lucio Zurita, que hizo algo muy parecido con igual resultado. Obtener indebidamente beneficios de los apoyos sociales de la 4T que se otorgan sin protocolos para asegurar que no se cometan actos de corrupción.

Y estos casos en Nuevo León no son una excepción. El propio director del programa en Coahuila, Jesús Iván Jiménez, reconoce que también aquí se han detectado fraudes. Eso es lo que está sucediendo.

De plano, una cosa es el discurso y otra la realidad, y en esta la corrupción sigue enquistada hasta el hueso en los que se dicen servidores públicos.

P.D.- El que la mayoría de los contratos de la 4T para obra pública se otorgue por asignación directa y no por licitación, no es una buena idea. Andrés Manuel podrá ser el hombre más honesto sobre la faz de la tierra, pero de ahí para abajo, quién sabe.
29 Enero 2021 04:09:00
Las cifras ya no sacuden
La cuestión, en el fondo, no son en sí las estadísticas sobre contagios y muertes por Covid, ya que estas solo reflejan un fragmento de la realidad en una suerte de fotografía con días de retraso.

La cuestión es si los datos disponibles impactan en el ciudadano y si mayoritariamente ajustamos nuestra agenda laboral y social a los niveles de riesgo que sugieren las cifras, que, si bien resultan una aproximación, pues no hay más.

La realidad nos grita que no, que este pretendido monitoreo diario del impacto de la pandemia que aterriza en esas cifras oficiales que dan cuenta del número de nuevos contagios y de cuántos ciudadanos perdieron la vida en las últimas 24 horas por el Covid, termina por hartar. Los números saturan, molestan, confunden y, en muchos casos, dejan de significar algo para los ciudadanos.

Por ejemplo: según la Secretaría de Salud de la 4T, el Covid ha matado a 155 mil mexicanos en 11 meses. ¿Esto ha impedido que alguien asista, con familiares y amigos a un bar o cantina? Y si le digo que no son 155 mil, sino 245 mil los mexicanos que ha matado este virus, según los “otros datos” del Inegi, ¿dejarían de organizar fiestas y reuniones en sus casas este fin de semana?

Según la Secretaría de Salud del Estado, la pandemia le ha arrebatado la vida a 4 mil 950 coahuilenses, ¿esto les haría entender la importancia de usar siempre cubrebocas? O, según lo que advierte el Inegi, serían mucho más los coahuilenses muertos por este virus, alrededor de 7 mil, entonces ¿ahora sí serían rigurosos con mantener siempre la sana distancia?

Ojalá y así fuera, aunque basta recorrer nuestras calles para atestiguar que las cifras, las estadísticas ya no significan nada, cada vez para más ciudadanos. Desgraciadamente.
28 Enero 2021 04:09:00
Seguimos sin entender
Durante la primera quincena de este mes, se reflejaron, en el número de contagios y decesos oficialmente registrados, los excesos de las celebraciones navideña y de Año Nuevo. Las cifras fueron muy duras, contundentes: se pagó una factura muy alta y la pandemia se colocó en una suerte de pico.

Pero, ¿aprendimos algo? Pues no, no aprendimos nada. La indolencia e irresponsabilidad de muchos ciudadanos sigue alimentando a la pandemia y ese pico de la primera quincena, no solo permanece, sino que incluso aumenta.

Los números, las estadísticas, esas cifras oficiales de los últimos 10 días, del lunes 18 a este miércoles 27, justo cuando se empieza a reflejar por el número de contagios y decesos qué tanto se relajaron las medidas básicas de autoprotección esas primeras dos semanas del mes, nos dicen que como sociedad hemos sido incapaces de contribuir en lo más elemental a cortar la cadena de contagios.

El asunto no es menor, al contrario, es de extrema gravedad. En estos 10 días se han registrado 3 mil 457 nuevos contagios en Coahuila y 358 decesos, y de estos, 100 saltillenses.

En estos 10 días se han contagiado en promedio cada 24 horas 345 coahuilenses y han muerto 36. Y sí, en promedio el virus mató a 10 saltillenses cada uno de estos 10 días.

¿Y cómo perfila la primera quincena de febrero? Pues igual, ya que los bares y cantinas atiborrados este fin de semana no anticipan nada diferente. Sí, de plano, no entendemos nada.
27 Enero 2021 04:09:00
Lo que hay que aprender…
Coahuila apuesta al regreso a las aulas en agosto, con el inicio del próximo ciclo escolar, y lo hace bajo una premisa incuestionable: hay que aprender a vivir y/o sobrevivir con el Covid. Hay que aprender a realizar el mayor número de tareas cotidianas posibles y hacerlo de manera segura, bajo estrictas medidas de autoprotección. No hay de otra, ya que la pandemia va para largo.

Específicamente sobre el regreso a las clases presenciales se tendrá que enseñar a los niños y jóvenes, a los padres de familia y los maestros, cómo ir de manera segura a los planteles. Entonces tenemos, todos, como sociedad, seis meses para aprender lo que mayoritariamente hemos ignorado en los 11 meses que van de la pandemia: a cuidarnos y cuidar a los que nos rodean.

Este principio se puede y debe aplicar a prácticamente todas las demás actividades cotidianas, productivas y sociales. Hay que entender, de una buena vez, que la llamada “nueva normalidad” que impuso la pandemia llegó para quedarse, quién sabe cuánto tiempo más, y que nos obliga a todos, a ser muy rigurosos con las medidas básicas de autoprotección. Y, tal vez lo más difícil, nos obliga a incorporar en nuestra cotidianidad esos valores tan en desuso como lo son la empatía y solidaridad.

Hay que entenderlo: es posible hacer literalmente todo, como ir de manera segura a los centros laborales, a los negocios, a la escuela, a los parques, sí, y solo sí, entendemos que mantener la sana distancia y usar cubrebocas es indispensable. Si entendemos que es nuestra obligación protegernos y proteger a los que nos rodean.

Vaya reto: en seis meses deberemos incorporar, como impronta en nuestro cerebro, la cultura del autocuidado; deberemos asimilar en lo más profundo de nuestro ser que somos los únicos responsables de nuestra propia salud y de la de los que nos rodean. Deberemos actuar como verdaderos ciudadanos y preocuparnos en cada paso que demos, por el bienestar comunitario.

Pues sí, hay que aprender, y pronto, a vivir y/o sobrevivir con el Covid, justo lo que mayoritariamente no hemos podido hacer en los 11 meses que van de la pandemia.
26 Enero 2021 04:09:00
AMLO y el Covid
Pues sí, pasó lo que tenía que pasar, y más en un momento tan crítico como el que sufre México por el embate de la pandemia. Hasta tardó, ya que pese a tener 67 años, ser hipertenso y sufrir males cardiacos, el Presidente simplemente ignoró una medida básica de autoprotección, como el uso de cubrebocas, y además su contagio dejó en evidencia que realmente no existen protocolos para su protección.

¿Por qué un Presidente como el nuestro, tan dado a concentrar el poder, a decidir en todo y por todos, termina comprometiendo su salud al realizar giras de trabajo, reunirse, rodearse de personas en Nuevo León y San Luis Potosí, sin cubrebocas, sin guardar siempre la sana distancia, justo cuando las cifras oficiales nos gritan, todos los días, que la pandemia está literalmente fuera de control?

Bueno, pues la propia visión mágica de un hombre que cree que con un escapulario tenía protección suficiente; que llegó a decir, en junio, que no mentir, no robar, no traicionar, era la mejor salvaguarda contra el virus, y que al igual que otros mandatarios, como Trump en EU, como Bolsonaro en Brasil y Johnson en el Reino Unido, todos también víctimas del virus, minimizaron siempre el uso de cubrebocas y de otras medidas de autoprotección.

También falló su equipo más cercano que nunca implementó protocolos para protegerlo, protocolos indispensables ante un presidente “descuidado”, por decir lo menos. Ese, su equipo cercano, no se preocupó, y ocupó, por asegurar siempre la sana distancia y que las personas que se acercaran no representaran ningún riesgo.

Otro error, sin duda, fue que el Mandatario, pese a su condición de edad y comorbilidades, no haya sido vacunado. Se vacunó Biden, el Papa, otros mandatarios. Se vacuna a los hombres que manejan las riendas de un país para asegurar su salud, ya que en ella va también la estabilidad de una nación. Y esto es especialmente grave en el caso de López Obrador, ya que él y solo él administra esto de la cuarta transformación.

En fin, solo queda esperar que el Presidente se recupere pronto, que salga bien librado del trance y que, por fin, entienda la importancia de las medidas básicas de autoprotección, y que mucho bien le podría hacer al país si se convierte, casi un año después, en un buen ejemplo a seguir ante esta pandemia que hoy está en su pico máximo.
21 Enero 2021 04:08:00
Tragedia tras tragedia
Cuando los inquisidores del GansOficio enfilan sus baterías de descalificaciones e insultos contra todo aquel que ose cuestionar a su gran mesías, invariablemente lo que encontraremos es la carencia de argumentos. No, el ejército de chairobots se agota en los insultos. No tienen, y no les pagan, para más.

Pero esto es solo una cuestión de forma. El fondo es lo verdaderamente trágico: que el gran y único conductor de la 4T se esté convirtiendo, cada día un poco más, en todo aquello que juró destruir. Es que tiene prisa, dice, y eso lo justifica todo.

Esto es especialmente trágico por nuestra historia reciente. El PAN siempre fue una gran oposición; significó en momentos importantes, un contrapeso y una visión crítica del quehacer público, hasta que accedió al poder en el 2000 y entonces el blanquiazul, de gran oposición, se transformó en un pésimo Gobierno.

Y qué decir del “nuevo PRI”, donde los gobernantes, además de ineptos, exploraron los límites mismos de la corrupción. Este PRI saqueó con descaro a la nación y con ello allanó el camino para que Morena arrasara en las urnas.

Ese nuevo PRI logró, con sus excesos, torpezas y desbordada corrupción, que el pueblo mexicano se volcara a abrazar la esperanza que representó el liderazgo de Andrés Manuel.

Hoy, dos años después, el que maneja a voluntad los hilos de la 4T, el que restauró la “presidencia imperial”, el que decide qué es correcto y qué no; qué instituciones son buenas y cuáles malas; el que decide todos los días en las mañaneras, cuál será el rumbo del país, al menos durante 24 horas, deja en claro que solo gobierna para el pueblo bueno y sabio, y que él, y solo él, decide qué o quiénes son ese pueblo. El resto de México simplemente no existe.

Ojalá que su ejército de incondicionales entendiera, por obra divina, ya que deberemos descartar en principio que lo hagan racionalmente, que en nada lo ayudan, y mucho menos al país, al apoyar y aplaudir cada una de sus ocurrencias. Deberían entender que sobre él y sobre todos, debe estar el país.

Entonces, en las formas y el fondo, México sigue prolongando su gran tragedia, el explorar todas las variantes posibles de lo que significa un gobernante con afanes dictatoriales… y lo más terrible es que no existe hoy ninguna fuerza o liderazgo que represente, siquiera, una esperanza.

Dicen que el poder enloquece y que el poder absoluto enloquece absolutamente. Y nuestros gobernantes, todos, le otorgan el estatus de gran verdad al dicho.
20 Enero 2021 04:07:00
Un mensaje al Presidente
A ver, le invito a participar en un ejercicio: imaginar quién le dijo al presidente López Obrador, lo que a continuación citaré: “Señor Presidente, ya párele con las mañaneras. ¿Acaso no se da cuenta que hay un hartazgo nacional?; en México existimos pensadores que amamos este gran país y que rechazamos la enorme y perversa desigualdad social que existe a lo largo y ancho del territorio nacional”.

Y un poquito más: “Estoy plenamente convencida que es un exceso del presidente López Obrador con tantas mañaneras, es un abuso del poder presidencial obligar a los periodistas a que vayan todas las madrugadas a hacer preguntas a modo; el presidente López Obrador ya nos tiene a todos al borde de la irritación social”.

¿Ya sabe quién le manda semejante mensaje al Presidente? Y no, no se trata de uno de esos periodistas que él reduce a fifís, ni algún intelectual que añora los privilegios del antiguo régimen y mucho menos un conservador decidido a minar el esfuerzo de la 4T por transformar de raíz a este vapuleado país.

No, se trata nada menos que de Elena Poniatowska, una de las escritoras y cronistas más reconocidas en México y una mujer cercana a la lucha de Andrés Manuel López Obrador, que por añadidura es conocida y reconocida por medio mundo como una intelectual de izquierda de probada solvencia moral y talento.

Sí, Elenita le pide a López Obrador que ya no siga alimentando la polarización, que ya tiene al país al borde de la irritación social. A ver qué y cómo le hacen los inquisidores del GansOficio, los boots de la 4T, para desacreditar una voz tan sólida y crítica como la de Poniatowska.

Y finalmente lo dejo con una frase de Evita Perón: “El pueblo no necesita que su Gobierno se queje y culpe a su antecesor. Es votado para que mejore la situación, por eso fue elegido. Para quejarse ya está el pueblo”.
19 Enero 2021 04:09:00
Ah, esas malditas cifras…
Pues sí, las cifras, esas que seguramente ya lo tienen harto, son contundentes: el Covid está desatado. Vivimos hoy, 11 meses después de que se desatara la pandemia, el momento más crítico por el número de contagios y decesos que oficialmente se registran. Y ojo, estos datos representan un subregistro de la realidad. El panorama es aún más grave.

Pero vale la pena la referencia. A nivel nacional, los registros oficiales daban cuenta, el 31 de diciembre, de un millón 426 mil 94 contagios confirmados y 125 mil 807 decesos. Hasta este domingo 17 de enero, las cifras habían aumentado a un millón 640 mil 428 contagios y 140 mil 704 decesos. Sí, en solo dos semanas este virus se propagó como nunca antes: 215 mil 334 contagios y mató a 14 mil 897 mexicanos, insisto, en solo 17 días.

Y a nivel estatal el panorama no es distinto. Al corte del 31 de diciembre se habían registrado 50 mil 587 contagios y 4 mil 82 decesos. Diecisiete días después, al corte de este domingo, los contagios se habían elevado a 55 mil 704 y los decesos a 4 mil 567. Más simple, en prácticamente dos semanas, 5 mil 117 nuevos contagios y 485 decesos. Este virus ha matado, todos los días en promedio a 28 coahuilenses en lo que va del año.

Y por favor, no se equivoque, no apueste su salud a la vacuna. Eso va para largo. Se aplica a cuentagotas y será un proceso aún más lento, luego de que López Obrador aceptó que se reduzca 50% la entrega de vacunas contratadas a Pfizer para enviarlas a países más pobres. Un gesto, sin duda generoso y solidario, pero que obvia el hecho de que en nuestro país urgen. En fin.

Y le comparto un dato, consignado en el Documento Rector de la Política Nacional de Vacunación contra el virus SARS-CoV-2, actualizado este 11 de enero. La 4T estima lograr inmunidad de rebaño una vez vacunado el 70% de la población en 18 meses. Sí, escuchó bien, “inmunidad de rebaño” en un documento oficial, 70% de la población vacunada, en 18 meses.

Así que apostar hoy a la vacuna y relajar las medidas de autoprotección no es solo muy riesgoso, es suicida.
15 Enero 2021 04:09:00
Sufrimos porque queremos
Los datos oficiales sin duda mienten. Para la Secretaría de Salud de la 4T, la pandemia ha comprometido la salud de cerca de un millón 580 mil ciudadanos y ha matado a 137 mil mexicanos. Y estas cifras deben ser falsas, ya que refieren un escenario el doble de catastrófico del que llegó a proyectar el subsecretario López-Gatell, y no, la realidad es que a México no le ha ido tan mal con el Covid.

Bueno, pues eso afirmó el presidente López Obrador hace unos días, y él sí no tendría ninguna razón para mentir. Él tiene otros datos, los reales, los verdaderos y esos dicen que estamos mucho mejor de lo que dice su propia secretaria de Salud.

Según estos números, los oficiales –no los de AMLO–, México es el país con la tasa de letalidad más alta en el mundo, cerca del 10%, y además, es el cuarto país con el mayor número de decesos. Dicen, también, que enfrentamos una etapa crítica, que el virus está desatado. Pero no es así, en realidad ya vamos saliendo de la pandemia, según lo ha afirmado, decenas de veces, nuestro Presidente.

Según las cifras malvadas, manipuladas, falsas, que dan a conocer las autoridades de la 4T, nuestro país tiene la tasa más alta de contagios y decesos entre el personal médico. Pero esto no puede ser cierto, no corresponde a un país en el que se aplanó, un mes sí, y el otro también, la curva de contagios y que logró domar a la pandemia, según lo ha expresado, más de una docena de veces, nuestro Presidente.

No, esto que vivimos y sufrimos usted y yo todos los días, eso de que muera un mexicano cada minuto y medio, en promedio, y que se registre un contagio cada 10 segundos en lo que va de este 2021, no es real. No, vivimos, aunque no lo sepamos, en un país que ve “la luz al final del túnel” y que la ha visto ya media docena veces, aunque esas cifras oficiales, traidoras y malintencionadas digan lo contrario.

Ya está, la solución final para dejar de sufrir con el distanciamiento social y el uso obligatorio del cubrebocas, con la violencia que no ha disminuido un ápice, y con las complicaciones que impone “la nueva normalidad”, es que todos los mexicanos dejemos este país vapuleado por la pandemia, la inseguridad y la crisis económica, y nos mudemos a ese México mágico-musical en el que vive nuestro Presidente. En ese lugar, que hasta el momento solo ve Andrés Manuel, todos seríamos mucho más felices.
13 Enero 2021 04:09:00
Hartos y criminales
Será la llamada fatiga pandémica, el cada vez más generalizado hartazgo por las hostiles condiciones que impone el vivir bajo la amenaza de un virus; será simple ignorancia o ese “negacionismo suicida” al que se refiere el papa Francisco, cuando señala que no entiende cómo se puede menospreciar el riesgo y literalmente jugar con la salud propia y la de los que nos rodean… será algo de eso, o todo, pero cada vez más personas deciden dejar de luchar y eso es lo peor que nos puede pasar.

A los indolentes e irresponsables, a esos nada ni nadie podrá hacerlos cambiar. Ellos juegan cotidianamente a la ruleta rusa y mientras las autoridades no se decidan a aplicar mano dura, lo único que cabría esperar es que en su muy corta y torpe visión del entorno no arrastren a nadie más.

Y a los que han sido rigurosos con las medidas de autoprotección, pero que ya no aguantan más, que están a punto de rendirse, queda advertirles que, también los médicos y enfermeras están hartos pero que siguen en la lucha, en la trinchera. Si ellos no se rajan, ¿qué derecho tendría usted a hacerlo?

Y en este contexto, le comparto la postura pública que asumió un funcionario de primer nivel del Gobierno de Querétaro, de nombre Rafael López González. No tiene desperdicio, y cito: “es momento de dejar de luchar para que la población acate las medidas sanitarias; si quieren contagiarse, son libres de hacerlo; si deciden enfrentar la posibilidad de morir durante los siguientes 15 días, son libres de hacerlo; si deciden poner en riesgo a sus familias y cargar con la responsabilidad de un posible desenlace fatal, es su decisión”.

Sí, cada vez más personas, en todos los niveles y grados de responsabilidad, están hartos de la indolencia ciudadana; están a punto de rendirse, y es lo peor, insisto, que nos puede pasar. Aún estamos lejos de que termine la pandemia.

Pero ese funcionario de Querétaro se equivoca en algo fundamental: la indolencia individual no tiene consecuencias solo para el que es omiso o irresponsable, no, tiene consecuencias para todo su entorno.

No, no son libres de contagiarse si así lo deciden, ya que abren ventanas de riesgo y nadie más tiene por qué pagar por ese “negacionismo suicida” al que se refiere el Sumo Pontífice.

El problema es que en su ignorancia o hartazgo arrastran a sus familias y amigos, comprometen el sistema de salud y, en el lance, prolongan la emergencia sanitaria.

No, no son libres de hacer lo que quieran; son en el fondo unos criminales sociales y como tal deben ser tratados, por su entorno y por las autoridades.
12 Enero 2021 04:09:00
Pero qué ganas de jugar al riesgo…
El caso es francamente preocupante, y no solo por el mayor riesgo que implica, sino por el hecho de que exhibe, en toda su crudeza, que pese a meses y meses de pandemia simplemente no aprendemos nada.

Hace un año, cuando el coronavirus hacía estragos en Europa, especialmente en naciones como España e Italia, el Gobierno federal decidió que no se tomaría ninguna medida para controlar o regular el libre tránsito aéreo de viajeros.

Bueno, pues el virus llegó por avión y a partir de finales de febrero se empezó a propagar hasta dejar, hoy, una cauda de más de un millón 540 mil contagios confirmados y más de 134 mil decesos. Sí, este virus ha matado en 10 meses a 134 mil mexicanos.

Nunca se trató, realmente, de impedir los vuelos, el tránsito de pasajeros, pero sí de instalar filtros sanitarios, aislar a los pasajeros hasta tener certeza de que no portaran el virus y eso fue precisamente lo que no se hizo.

Ahora, tres semanas después de que el mundo fuera advertido de una nueva y más peligrosa cepa de Covid en Reino Unido –y no porque sea más letal sino porque es el doble de contagiosa– el Gobierno federal tomó la misma decisión: permitir el libre tránsito aéreo de pasajeros y, qué otra cosa podría pasar, pues que esta nueva cepa ya llegó a nuestro país.

Un viajero británico, proveniente de Ámsterdam, arribó asintomático a la Ciudad de México el 28 de diciembre y hoy está a punto de morir intubado, en un hospital de Matamoros, Tamaulipas.

En el mismo vuelo se detectó a otras dos personas con síntomas y 31 asintomáticos. Y la joya de la corona: no encuentran a otros 12 que bien pueden estar propagando esta nueva cepa en estos momentos.

¿Qué tanto tiempo cree que pase para que esta nueva cepa se propague por todo el país y le meta más presión al sistema de salud, y coloque a más y más ciudadanos en riesgo? Pues nada, este Covid con esteroides ya está en nuestro país.

Qué ganas de complicarnos. Qué ganas de no hacer lo que se debe hacer para velar por la salud de la mayoría. Hace un año fuimos, sociedad y Gobierno, incapaces de ver lo que venía. Ahora, 10 meses después, las autoridades no actúan con realismo; parecen ignorar el hecho de que el sistema de salud se encuentra al borde del colapso y que un amplio sector de la población es incapaz de incorporar en su vida cotidiana las más elementales medidas de autoprotección.

En fin, tal y como están las cosas no nos queda más que decir, ¡que vengan todos los virus y todas sus cepas. México los recibe sin cubrebocas y con los brazos abiertos!
07 Enero 2021 04:09:00
La hoguera de la locura
Cuánto daño puede hacer un hombre con poder, que ha perdido contacto con la realidad, y además está dispuesto a arrasar con todo y con todos, con tal de imponer lo que en el fondo es su visión alterna del mundo; que desdeña, ignora y ridiculiza todo que no le agrada, y que no es otra cosa que la realidad.

El aún Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste, sin ninguna prueba de ello, que hubo fraude y llama a sus seguidores a que defiendan un triunfo que solo existe en su mente. En su mensaje lanza gasolina a la hoguera de la locura y su base más radical responde: hombres blancos, armados y con banderas confederadas irrumpen en el Capitolio, que operaba como Colegio Electoral, en lo que en cualquier otro país se podría calificar de intentona de golpe de Estado.

El asunto no prosperará, no debe prosperar. Es, en su esencia, el berrinche de un hombre que literalmente manda al diablo a las instituciones del país que gobierna y que llega al absurdo de pedir a su vicepresidente, en público, que desconozca los resultados de la elección.

La forma es terrible, y el fondo lo es aún más, e impacta al mundo entero, nos impacta a nosotros, ya que nos advierte lo que puede pasar cuando se desatan esas bases de apoyo incondicionales e irracionales. Nos advierte cuán peligroso puede resultar el que se desate la jauría de la base radical, esos a los que no les importa validar dichos, que no les importan las pruebas, los elementos objetivos de contexto, que no les importa la verdad. No, son los fieles y ciegos seguidores dispuestos a todo para apoyar a su líder, a su mesías.

Y también nos advierte cuán frágil puede ser la democracia cuando accede al poder un hombre que entiende por esta solo lo que quiere, cuando y como lo quiere; que se dice demócrata, pero actúa como dictador.

Sí, lo que pasa en Estados Unidos es terrible en muchos sentidos y una clara advertencia sobre los liderazgos que se anclan en la burbuja de sus propios intereses y peculiar visión de lo que es el mundo.
06 Enero 2021 04:08:00
Ante la fatiga, una advertencia
Primero, una gran afirmación: la llamada fatiga pandémica, esa condición de hartazgo, duda y hasta desesperación por las condiciones hostiles de vida, especialmente el confinamiento y la “sana distancia”, que impone el vivir bajo la amenaza de un virus, se propaga casi a la misma velocidad que el Covid, y el escenario que dibuja no puede ser más peligroso.

Simplemente, cada vez más personas llegan al límite de lo que pueden soportar y estallan por cualquier cosa y ante la primera oportunidad. Ya no están dispuestas a seguir los protocolos sanitarios e incluso se alimenta la especie, falsa por supuesto, de que el virus no es tan peligroso.

Bueno, pues ante esto solo queda recurrir a los testimonios de primera mano de los que luchan desde la trinchera contra este virus: los médicos.

Hay que poner atención a lo que nos dice, por ejemplo, el personal de Salud de la Ciudad de México, y cito: “Si no nos ayudas, no vamos a resistir. Por favor, nosotros hemos dado todo por ti. Ahora haz algo muy simple, pero muy valioso: ¡Quédate en casa! Si te cuidas, nos cuidamos todos”.

Y para todos los que dudan, o caen en esta fatiga pandémica, una postal de lo que se sufre en las áreas Covid, y también cito: “Lo que vivimos aquí adentro es una guerra dolorosa y cruel. El Covid-19 no es una broma, es una enfermedad terrible que conduce a muchos a la muerte. Intubar a un paciente en este entorno de pandemia es una experiencia traumática, en muchos casos, es la antesala de la muerte”.

Así que por muy cansado o fatigado que se encuentre, recuerde lo que dicen estos médicos. Esto no es un juego y no queda de otra que aguantar. Es una cuestión de sobrevivencia y lo seguirá siendo unos meses más.
05 Enero 2021 04:09:00
La súplica de los médicos
Arranca el año con un contundente y emotivo llamado del personal médico a los ciudadanos para que sean conscientes y responsables y que entiendan que seguimos inmersos en una pandemia y que el Covid sigue propagándose y cobrando vidas.

Básicamente, que no nos confundamos y mucho menos bajemos la guardia, que esta emergencia sanitaria aún no termina. Médicos y enfermeras del IMSS –sí, ese muy deteriorado ícono de lo que fue, es y seguramente será durante muchos años más, la seguridad social en nuestro país– nos dicen que están agotados, pero que siguen en la trinchera. Que no se rajan, pues.

Nos dicen también que atestiguan todos los días verdaderas escenas de horror con las víctimas de este virus y que, cotidianamente, sufren al ver como acaba con la vida de decenas de ciudadanos. Piden, en un video y casi en un tono de súplica, que se respeten los protocolos, especialmente el del distanciamiento social y rematan su mensaje con el ya clásico “quédate en casa”.

Es un llamado a la conciencia sólido, pero uno más. Todos los anteriores han sido ignorados olímpicamente por la mayoría de la población. En un plano optimista quedaría esperar que esta vez caiga en cientos, miles de oídos receptivos y efectivamente más ciudadanos entiendan que la pandemia no es juego; que aún falta para salir de esto y que la responsabilidad individual, y colectiva, es la única receta viable para cortar la cadena de contagios.

En fin, los médicos están agotados y los ciudadanos hartos. Estamos justo igual que hace meses, con llamados a la responsabilidad y viendo todos los días cómo más personas siguen contagiándose y muriendo por este virus.

Vaya inicio de año, pero queda viva la esperanza de que las cosas mejoren, mucho y rápido. Depende de todos nosotros.
31 Diciembre 2020 04:09:00
Celebremos por la sobrevivencia
Estamos a horas de que termine este año maldito; este año que prácticamente todos los días puso a prueba nuestra capacidad de adaptación a escenarios hostiles, que puso a prueba nuestra capacidad de sobrevivencia.

Y en el fondo hay algo que celebrar: que estamos aquí, encarando con esperanza al 2021, pese a todos los problemas económicos, los riesgos sanitarios y los conflictos personales, familiares e incluso sociales, derivados de esta “nueva normalidad”, que impuso la pandemia y que tiene harto a medio mundo.

Sí, hay que celebrar el haber sobrevivido este año marcado por un virus voraz, sediento de víctimas; haber sobrevivido a la crisis derivada de la cuarentena y la errática reactivación del andamiaje económico.

Hay que celebrar el haber sobrevivido a la indolencia e irresponsabilidad de muchos, muchos de los que nos rodean y, especialmente, de llegar hasta aquí, pese a todas las dificultades en el terreno educativo, familiar y social.

Se vale alimentar la esperanza de que el 2021 sea un mucho mejor año, y lo será en la medida de que entendamos y actuemos en consecuencia; que seguimos en medio de un campo minado, y que lo estaremos por varios meses más, y, por lo tanto, que hay que ser mucho muy cuidadosos en cada paso que demos y, obviamente, como indispensable, mantener con rigor las medidas de autoprotección, especialmente la sana distancia, aunque nos duela, aunque ya estemos hartos.

Hay que aguantar. Hay que seguir en la lucha, que esto que tanto odiamos aún no termina.

El contexto nos obliga a mantener el esfuerzo, al menos durante seis meses más, y podemos hacerlo. Somos sobrevivientes y la prueba máxima de ello es que estamos hoy aquí.
30 Diciembre 2020 04:09:00
Un Rottweiler rabioso
Dice una vieja máxima que ante cualquier situación hay que esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor y así se tendrían mayores posibilidades de salir bien librado del trance, cualquiera que este sea.

Bueno, con esto en mente, en la mayoría de los hogares mexicanos, cuando se intenta caracterizar el espíritu del año nuevo, se suele recurrir a la imagen de un recién nacido, regordete y feliz.

La imagen lleva implícitos los deseos, anhelos de paz, prosperidad, éxito. Que el año que llega sea mucho mejor, en todos los sentidos, que el año que termina.

En esta ocasión propondría un cambio en esa simbólica y tradicional imagen por algo un poco más realista: la cara de un perro Rottweiler, rabioso, que muestre los colmillos y lance espuma, y que, además, nos vea fijamente, como anunciando el inminente ataque.

Sí, el 2021 no pinta nada bien, en ningún sentido. Todo lo contrario, amenaza con intensificar, al menos durante el primer semestre, la de por sí alta cuota de problemas sanitarios y económicos con los que nos vapuleó este 2020.

Los excesos, la indisciplina ciudadana, pasarán su factura a partir de enero, y también lo hará el muy debilitado andamiaje económico.

Todo apunta a que las medidas implementadas para contener los efectos de la doble crisis se encontrarán en situaciones límite y muy probablemente estallen los problemas colaterales que se han gestado a lo largo del 2020, entre ellos, el educativo y, principalmente, el social.

No se puede ocultar que cada vez más mexicanos se encuentran literalmente al borde de la desesperación y eso alimenta un escenario muy peligroso.

Así que olvídese de esa imagen rosa y optimista del recién nacido regordete y feliz. Mejor prepárese, como pueda, para enfrentar a ese Rottweiler rabioso que es la más realista tarjeta de presentación del 2021.
29 Diciembre 2020 04:09:00
Los muy, pero muy tontos
Vamos colocando en su justa dimensión el tema de las vacunas. Sí, representan una esperanza, pero llegan a cuentagotas y según el propio plan de la 4T, la aplicación universal y gratuita tardará al menos un año; así que prudencia. Pero en vía de mientras tenemos asuntos que debemos ponderar en nuestro día a día.

Va un ejemplo: Parecerá increíble, pero a estas alturas aún podamos encontrar a “ciudadanos negacionistas”, que con su actitud nos obligan a reconsiderar todas las implicaciones de lo que significa ser estúpido.

Comparto lo que podría ser una anécdota, pero que, por sus alcances, es mucho más importante y grave: este fin de semana, el Aeropuerto de la Ciudad de México experimentó aglomeraciones; cientos y cientos de ciudadanos que querían viajar para pasar el fin de año en algún destino turístico, principalmente a la playa.

Aunque los protocolos del Aeropuerto Internacional establecen como obligatorio el uso de cubrebocas, fue posible encontrar a “ciudadanos” que no lo usaban.

Un reportero de una televisora nacional se aproximó a uno de ellos y lo cuestionó del por qué no usaba cubrebocas, y su respuesta fue francamente alarmante, tras 10 meses de pandemia. Dijo, y cito: “no creo en nada de esto, son mentiras del Gobierno”.

¡Wow! Este ciudadano, supongo, cree que los gobiernos del mundo se confabularon para crear todo un escenario internacional de crisis sanitaria y económica para molestarlo.

Este ciudadano no cree que el coronavirus ha matado a 123 mil mexicanos, según los registros oficiales; no cree en el devastador golpe a la economía familiar de cientos de miles de compatriotas que han sufrido los efectos de la cuarentena y de la errática reactivación económica.

No cree en los dramas que se viven cotidianamente en miles de hogares, ni en que el sistema de salud esté al borde del colapso, con hospitales saturados y médicos y enfermeras agotados por luchar cotidianamente desde sus trincheras contra el virus.

No, él no cree y entonces no existe. Él se considera la medida de todas las cosas, un rasgo muy propio de los que son muy, pero muy tontos.

Quedaría esperar que su estupidez no le arrebate la salud, o la vida, o que arrastre en su irresponsabilidad a alguien más, aunque lo más probable es que sí lo haga, ya que son los muy tontos (como él), los que alimentan cotidianamente a este virus.

Sí, a estas alturas de la pandemia, 10 meses después, hay que lidiar con la estupidez de muchos, con o sin vacunas.
24 Diciembre 2020 04:09:00
El principio del fin…
Primero habría que establecer que cualquier noticia que represente, aunque sea en una fracción mínima, una luz al final de este largo, sinuoso y hasta doloroso túnel que significó este 2020, es de celebrarse, pero con mesura y bajo el entendido de que aún faltan meses, muchos meses para declarar derrotada a la pandemia.

Llegó, por fin, el primer lote de vacunas. Llegaron solo 3 mil dosis, y se espera un segundo lote de otras 50 mil, en cuestión de días… de las 34 millones que están contratadas y comprometidas con la farmacéutica Pfizer.

Algo es algo, aunque empezamos este proceso, que el canciller Ebrard calificó como el principio del fin de la pandemia, con el pie izquierdo.

Sí, llegaron solo 3 mil dosis y serán a finales de año 53 mil, de lo que se suponía serían un millón 417 mil dosis, lo que obviamente obligará a ajustar los planes de lo que sería la primera inoculación de personal médico en la Ciudad de México y Coahuila.

Sí, se tendrá que realizar un ajuste, a la baja, brutal.

Así que hay que caminar con pies de plomo. Celebrar, sí, que llega el primer lote, pero entender que el proceso de vacunación universal y gratuita, proyectada inicialmente a concluir el primer trimestre del 2022, podría ser aún más tardado.

En vía de mientras, “un mientras” que bien podría durar un año, no queda de otra que mantener rigurosamente todas esas medidas de autoprotección y protocolos sanitarios que ya tienen harta a la mayoría de la población, pero que significan el único escudo disponible contra el Covid, que también en vía de mientras, sigue propagándose y cobrando vidas.

Y eso no hay que olvidarlo ni por un segundo. Va nuestra salud en ello.
23 Diciembre 2020 04:00:00
Una mitad pesa más
Le propongo una suerte de juego: dividir artificialmente a la población en dos amplios sectores, dos mitades: la que se toma en serio la amenaza de la pandemia, y la que, ya sea por hartazgo o simple y llana indolencia, no está dispuesta a sacrificar ni un ápice su libertad individual en aras de la salud de la colectividad.

Y sí, es un juego ya que nadie sabe qué porcentaje se le puede asignar a cada uno de estos segmentos tan polarizados de la población.

En fin. Una de las mitades no sale de casa a menos de que sea indispensable, y cuándo lo hace es rigurosa en eso de mantener la sana distancia, además de las medidas básicas de autoprotección como el cubrebocas, el gel y el constante lavado de manos.

La otra mitad sale a la calle en cualquier oportunidad, asiste a bares, organiza fiestas, se aglomera en los centros comerciales, y hay incluso los que ni cubrebocas usan. Es esta mitad la que a estas alturas mantiene vivo y propagándose al Covid.

La cuestión es que la mitad indolente pesa más, mucho más, que la mitad responsable, ya que con sus actitudes y acciones alimenta el estado de emergencia sanitaria y todo lo que ello implica, incluso el devastador golpe a la economía.

Y pesa mucho más, también, ya que con su irresponsabilidad mantiene al borde del colapso al sistema de salud en su conjunto. Son los miles que deciden arriesgar su vida, la de sus familiares, y por supuesto, la de todos los demás; son los que día a día compran boletos en la rifa del contagio y que presionan cotidianamente a médicos y enfermeras que, tras nueve meses de batalla, simplemente están agotados.

A estos indolentes habría que responsabilizar, en principio, si, por cualquier motivo, por un descuido o hasta mala suerte, uno de los ciudadanos de la mitad responsable cae víctima del virus y se enfrente con que no hay personal médico disponible, y mucho menos equipo y camas en los hospitales para atenderlo.

Entonces sí, la mitad de los indolentes pesa mucho más y eso parece que no lo ven nuestras autoridades. Ya no se puede privilegiar las libertades individuales; se trata de ponderar el bien mayor que es la salud pública, y tras nueve meses de pandemia, con sus dos oleadas, ya lo deberían tener claro los que nos gobiernan, y por fin, actuar en consecuencia.
22 Diciembre 2020 04:08:00
Mal, y de malas
Vaya cierre de año: la pandemia estacionada en una suerte de pico; que no llegan las vacunas y la gente invadida en una euforia navideña que masivamente hace caso omiso a las recomendaciones sanitarias, básicamente eso de evitar las aglomeraciones y mantener rigurosamente la sana distancia.

Cerramos el año, además, con dos noticias que terminan de formar un cuadro altamente preocupante: la confirmación de que el Gobierno federal manipula los datos y que miente, ya que realiza un subregistro en cuanto al número de camas ocupadas y el porcentaje de ciudadanos que efectivamente dan positivo tras aplicarse las pruebas Covid, según revela el New York Times, y que le otorga un grado mayor de certeza a lo que expertos han advertido frecuentemente: la pandemia pega mucho más fuerte en nuestro país de lo que las autoridades reconocen
públicamente.

Y la otra noticia, que no podemos obviar, es la nueva y más peligrosa cepa de este virus que azota Gran Bretaña. Si bien no es más letal, si es 70% más agresiva en cuanto a su capacidad de propagación. Esto es relevante, ya que a esta hora el Gobierno federal aún deshoja la margarita para tomar la decisión que ya han tomado muchos países de cancelar los vuelos e intentar contener a esta nueva cepa. Cabe señalar que, en vía de mientras, desde que se declaró la alerta hasta el lunes, han llegado a nuestro país 12 vuelos procedentes de Gran Bretaña.

En fin, un cierre de año muy complicado, por el retraso en la llegada de las vacunas compradas y comprometidas con la farmacéutica Pfizer, y por el hecho cercano y cotidiano, de que masivamente la gente se sigue aglomerando, ignorando la máxima medida de autoprotección posible a estas alturas de la pandemia: mantener la sana distancia.

Ni hablar, si hubiese un gran cerebro maligno que diseñara panoramas hostiles, se habría quedado corto sobre cómo terminará este 2020 en nuestro país.
19 Diciembre 2020 04:09:00
Esto explota en enero
Va desde este espacio un llamado y/o advertencia a la ciudadanía en general, pero en especial a nuestras autoridades: prepárense, que en la primera semana de enero tendremos la resulta de las negligencias de estos días de posadas y fiestas. Los registros de contagios y decesos se van a disparar ya que simplemente la mayoría no está dispuesta a sacrificar la convivencia en aras de la salud.

A ver: “quédate en casa, si no tienes que salir, no lo hagas”. Pues hay miles y miles de evidencias de que no es así. La gente sale; nunca estuvo, masivamente, dispuesta a mantener rigurosamente el distanciamiento social.

Y la joya de la corona en estas fechas: “no fiestas, no posadas, ni reuniones con amigos y familiares”. Vaya, la máxima recomendación de los que nos gobiernan, con conocimiento pleno de que nadie hará caso de ella.

Las recomendaciones, la expresión más acabada de lo que significa tibieza ante un problema mayúsculo como el que enfrentamos. Sí, llamados a la responsabilidad individual y colectiva que en nueve meses han demostrado, todos los días, que simplemente no aterrizan en la realidad de la mayoría.

Ni hablar, ya veremos en enero, con las cifras, las estadísticas, los registros de contagios y decesos, las consecuencias de una ciudadanía indolente e irresponsable; harta o cansada, que para efectos prácticos es lo mismo. Ya nos cobrará la factura este virus de las fiestas y posadas.

Por cierto, Francisco Moreno, director de Medicina Interna y encargado del Área Covid del Hospital ABC, advierte que en este momento México atraviesa por el peor momento de la pandemia.

Eso lo saben los médicos y enfermeras, las autoridades de los tres niveles, y se pondrá peor ya que parece que los que no lo saben son los ciudadanos que masivamente ignoran protocolos y esas recomendaciones que son como los llamados a misa.

Los expertos nos advierten que estamos en el peor momento de la pandemia… pues ya veremos cómo se pone en enero, desgraciadamente.
18 Diciembre 2020 04:09:00
Clases presenciales, ¿hasta el 2022?
Hay muchas razones para estar harto, agotado, incluso desesperado. La hostil coyuntura económica, los riesgos sanitarios inherentes a la pandemia, y, por supuesto, esta frustrante educación en casa.

Y por lo pronto ya puede calificar al actual ciclo escolar como perdido. Los testimonios de padres de familia que advierten que sus hijos simplemente no avanzan, pese al esfuerzo que implica la responsabilidad que les endosaron para que “se eduquen”, además de las complicaciones tecnológicas, se pueden contar por miles.

Y se entiende, la pandemia obligó a improvisar, y por cuestiones políticas y hasta presupuestarias se decidió iniciar la aventura de la educación en línea, que a nivel masivo ha resultado un verdadero fracaso, cualitativa y cuantitativamente.

Los problemas, no solo de forma, como la conectividad, sino de fondo que tiene que ver con el proceso enseñanza-aprendizaje resultan más que evidentes. Simplemente el país –y entiéndase autoridades, maestros, los estudiantes y los padres de familia– no estaba preparado para algo así, y sigue sin estarlo.

Bueno, pues el asunto es que hoy nadie sabe cuándo se regresará a la normalidad que tanto añoran por igual, padres, alumnos y maestros.

Pero tenemos algunas pistas. Se podría regresar a clases presenciales cuando se decrete el semáforo verde; será por estados y cuando sea seguro hacerlo, y ello implica haber superado la etapa de vacunación masiva.

Según el plan de vacunación de la 4T, la etapa 5, cuando se inoculará a la población menor de 40 años, iniciará en junio del próximo año y se podría extender hasta marzo del 2022.

Sí, se proyecta que hasta marzo del 2022 toda la población estará vacunada y entonces sería seguro, entre otras cosas, el regreso masivo a clases presenciales.

Así que, si usted es de los miles y miles de padres de familia que ya no aguantan la carga de la educación en casa, pues por favor haga acopio de paciencia, tolerancia e intente mantener el mejor ánimo posible, ya que, en el mejor de los escenarios, deberá descartar al 2021 como el año del regreso de la tan anhela normalidad.
17 Diciembre 2020 04:09:00
Entre la rabia y el llanto
Va el testimonio de una persona valiosa que lucha, todos los días, en la trinchera misma de la guerra contra el Covid: una enfermera de una clínica del IMSS, que a estas alturas ya no sabe si está más agotada, triste o enojada, por exponer su vida y la de su familia, en las más precarias condiciones y, además, ante un contexto social de verdadera indolencia.

Esta enfermera comparte su experiencia bajo la condición de permanecer en el anonimato, ya que dice, se siente, al igual que todas sus compañeras, e incluso muchos médicos, bajo el escrutinio de administradores y jefes de área, que están a la caza de quien se atreva a denunciar detalles de cómo opera realmente esta dichosa batalla contra el virus.

Así que, además de carencias, cargas extraordinarias y muy agotadoras de trabajo, se sienten amenazadas con perder el empleo si denuncian lo que en realidad todos saben: están en una guerra desarmadas y con nulo apoyo, tanto de las autoridades, como de la misma ciudadanía, que no termina de entender lo que implica sobrevivir a una pandemia.

Y aquí vale la pena recordar el impacto “oficial” del Covid en Coahuila: en los últimos cinco días, de sábado a miércoles, se registraron mil 218 nuevos contagios y el virus mató a otros 161 ciudadanos, 52 de ellos en Saltillo. Bueno, pues con esto es con lo que debe lidiar todos los días esta enfermera.

En la parte medular de su testimonio, señala que ella y muchas de sus compañeras en el IMSS navegan entre el llanto y la rabia.

El llanto no solo por los casos graves de Covid que atienden, sino además por las condiciones en que lo hacen y el miedo con que llegan a casa, de contagiar a los que quieren.

Y rabia, mucha rabia, por la irresponsabilidad e indolencia de la población, que no solo se pone en riesgo, sino que además las pone en riesgo a ellas.

Dice, y cito “en serio, qué ganas de que cerraran las clínicas, que los médicos y enfermeras hiciéramos un paro, a ver si así entienden que esto no es un juego.

“Que aquí nos jugamos la vida todos los días porque muchos no pueden controlar las ganas de salir de fiesta. Qué injusto es esto”.

Pues sí, muy injusto.
16 Diciembre 2020 04:09:00
Situación crítica…  y puede empeorar
A ver, con tantas ganas de fiesta de un amplio sector de la población, conviene tener en mente la advertencia de los expertos, de esos que no tienen agenda política y que mucho menos tienen acceso a la manipulación de las cifras. Son los que ven lo que realmente está pasando a propósito de la pandemia.

Gustavo Oláiz es el coordinador del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud de la UNAM, y lo que advierte sobre el coronavirus debe ser tomado en cuenta: “este virus se contagia antes de tener síntomas y se ha detectado que 15 minutos con alguien infectado bastan para enfermar”.

El especialista, al igual que su colega Federico Rodríguez, de la Facultad de Medicina de la Universidad La Salle, advierten que, y cito: “estamos en la fase más activa, más crítica de la pandemia, pero puede empeorar”.

Sí, el virus está literalmente fuera de control en todo el país, y seguirá aumentando el número de contagios y de muertes en la medida misma en que los ciudadanos hagan caso omiso de la regla básica de sobrevivencia en tiempos de pandemia: la sana distancia.

Parece tan simple, pero en los hechos resulta lo más complicado del mundo. Nueve meses después hay que recordar, insistir, que lo único que podemos hacer para permanecer a salvo de este virus es ser muy rigurosos con las medidas de higiene, usar siempre cubrebocas, y especialmente, no salir de casa a menos que sea indispensable.

No se puede hacer más. Pero si usted insiste en salir de fiesta, en aglomerarse en su casa o en un antro, pues lo único que está haciendo es comprar un boleto para la rifa de los contagios, y con este virus, la probabilidad de terminar en el hospital o incluso fallecer, es alta, muy alta.

Si aun así usted decide armar una carnita asada, reunir a familiares, amigos y hasta vecinos en su casa, pues que le vaya bien y ojalá que en su irresponsabilidad no arrastre a nadie hacia el hospital o la tumba.

Para los que dudan, les recuerdo, el especialista de la máxima casa de estudios nos advierte que bastan 15 minutos de convivencia con un asintomático para contagiarnos. Estamos en una etapa crítica, y puede empeorar. Depende de nosotros.
15 Diciembre 2020 04:09:00
Simplemente, ya basta
Primero, una pertinente aclaración por aquello de que aún quede por ahí algún incondicional inquisidor del “ganso-oficio”. El comparar lo que es con lo que hubiera sido es realmente estúpido. No se trata de suponer que con otras autoridades nos habría ido peor o mejor, eso es imposible de determinar, ya que operan en dos planos distintos, el real y el imaginario.

Así, solo nos queda evaluar, cuestionar y hasta criticar lo que tenemos, ya que no hay más. Y en este escenario, pues qué lamentable resulta que la estrategia, al menos en la forma, de la lucha contra la pandemia, siga en manos de un personaje como el subsecretario Hugo López-Gatell.

Eso de administrar los datos, de ser una verdadera veleta en su afán de seguir el errático paso de su jefe. Eso de magnificar o minimizar, conforme a los dictados del día en las mañaneras, es indigno de un subsecretario, de un profesional de la salud.

¿Recuerdan aquella gran afirmación, a principios de junio, de que México podría enfrentar un escenario catastrófico con 60 mil muertos por Covid? Bueno, pues ya vamos para 115 mil decesos, casi el doble, y ni siquiera una explicación de qué falló, del porqué y cómo llegamos a que el país enfrentara este escenario.

¿Recuerdan la contundencia con la que promovía el semáforo y que todos los estados deberían sujetarse a él y acatar las medidas recomendadas en cada uno de sus colores? Bueno, como es la Ciudad de México la que en los hechos está en semáforo rojo, pues ya no importa, que “es intrascendente”. Se niega a decir que la megalópolis que gobierna la consentida de la 4T, Claudia Sheinbaum, está fuera de control, según los propios estándares que tanto llegó a defender.

No, ahora es “emergencia por Covid”. Y no sobra recordar que, si alguien cuestionó y minimizó el uso del cubrebocas, fue este funcionario de la 4T, que ahora, con muchos meses de retraso, dice, eso sí, cantinfleando, que es indispensable.

Cuánta mezquindad y cuánta razón tenían los gobernadores, en especial los de Jalisco y Nuevo León, cuando lo mandaron al diablo con eso de sus semáforos.

La pandemia no está controlada. No hay que darle vueltas y por más que nuestro Presidente diga que todo va bien, la realidad en nuestras calles, en nuestros hospitales, en los miles de dramas que se viven todos los días en los hogares a lo largo y ancho del país, nos dicen otra cosa.

De plano, ya basta de López-Gatell, y que de aquí en adelante solo le haga caso su esposa y su madre, y uno que otro despistado con confianza ciega en los amuletos y escapularios. Usted, ánclese en la realidad y cuídese, cuídese mucho, que en este diciembre la pandemia está desatada.
10 Diciembre 2020 04:08:00
Tranquilos… aún falta
A ver, hay que poner un freno al entusiasmo generado por la noticia de que en cuestión de días iniciará la vacunación contra el coronavirus. Tranquilos, aún falta, y mucho, como para declarar vencida a la pandemia. El alto riesgo de contagios y muerte permanece y permanecerá durante algunos meses más.

Las cosas como son: entre este mes y enero se aplicarán las primeras dosis, pero son exclusivamente para personal médico y militar, los de la primera línea de batalla contra el Sars-CoV-2. De febrero a abril, la segunda etapa, para personal médico y personas mayores de 60 años.

Hay que entenderlo e ir proyectando cuándo le tocaría a cada quién. La tercera etapa, de abril a mayo del próximo año, para las personas entre 50 y 59 años, y luego la cuarta etapa, de mayo a junio, para personas entre 40 y 49 años.

La quinta etapa, la de vacunación universal, se proyecta del próximo junio a marzo del 2022. Tal cual, todo mundo vacunado, pero sería hasta mediados del 2022.

Así que, tranquilo, no hay nada en firme qué celebrar, salvo que inicia un proceso muy esperanzador, pero que será tardado.

Así que, por lo pronto, estas fiestas decembrinas tendrán que realizarse bajo los protocolos vigentes, con eso de las medidas de higiene y distanciamiento social.

Y ojo, el propio subsecretario de la 4T, López-Gatell, advierte, que aún con la vacuna en puerta, no hay una fecha para volver a la normalidad previa al Covid, ya que si se libera muy rápido la actividad social se tendrán repuntes incalculables.

Dice, y cito: “todavía no, ya habrá tiempo de abrazarnos y besarnos, y festejar, pero no sería adecuado hacerlo de manera inmediata, porque el proceso mismo de vacunar nos va a llevar varios meses en México y en el mundo”.

Así que, tranquilos, hay que poner freno al entusiasmo y justipreciar la esperanza que representa la vacuna. De esta pandemia todavía no salimos. Faltan meses, muchos meses más.
09 Diciembre 2020 04:08:00
Al estilo vikingo
En las últimas décadas del primer milenio, cuando ya los pueblos vikingos se habían unificado en un gran reino, bajo el liderazgo del noruego Olaf, se consolidó la gran evangelización en el norte de Europa. Los vikingos llegaban a una aldea, la saqueaban, destruían y “convertían” al cristianismo a los que quedaban, y si se negaban, pues ya no quedaban. Y así, aldea tras aldea.

Los vikingos fueron muy efectivos en eso de convertir al cristianismo a los aldeanos nórdicos, galos y escandinavos. La receta fue muy simple, o crees en Cristo o te mueres. Sí, mataban a todos los que se negaban a besar la cruz.

Han pasado más de mil años desde que esa agresiva, muy violenta, forma de imponer una línea de pensamiento, o de creencia, arrasaba con todo a su paso, pero aún en nuestros días, y toda proporción guardada, se ejerce en los terrenos político y económico. Sí, en pleno 2020 hay quién gobierna al estilo vikingo, del estás conmigo o contra mí; del si no besas la cruz de la 4T, pues te aniquilo.

Ya lo había advertido Porfirio Muñoz Ledo a propósito de la eliminación a rajatabla de 109 fideicomisos. Al estilo vikingo, la 4T optó por amputarlos de la vida pública, en lugar de analizar, adelgazar y vigilar el correcto uso de los recursos.

Y también lo hizo el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelí, quien advirtió otro ejemplo de este estilo vikingo: reclamó, respecto a la iniciativa de AMLO de eliminar la práctica de la subcontratación, que la 4T, en vez de quitar las manzanas podridas, tala los árboles y nos quedamos sin nada.

Así, arrasar, destruir y luego convertir a los pocos que quedan en pie, y si se niegan, pues a eliminarlos, a reducirlos y exhibirlos como conservadores corruptos.

Caray, según esto México es un país con leyes y estas marcan límites al ejercicio del poder. Y con el cambio muchos pensamos que los tradicionales excesos, abusos y omisiones de los gobernantes que desde siempre se pasan por el arco del triunfo esas leyes que juran respetar, habrían de terminar.

Desafortunadamente, el Presidente no los ve así y da ejemplo cotidiano de ello, y en su círculo cercano, a los que les tendría algún respeto, por las evidencias, nadie se atreve a señalárselo.

Pues sí, más de mil años después, los aspectos fundamentales del estilo de gobernar de Olaf siguen vigentes, desgraciadamente.
04 Diciembre 2020 04:09:00
Pandemia matona
Pues vaya que la pandemia de Covid resultó en extremo letal, pero no solo por el brutal número de vidas que ha cobrado, sino también por la cantidad de negocios y empresas que se han visto afectadas o incluso obligadas a cerrar en forma definitiva.

Aunque nuestro Presidente nos diga que vamos muy bien, las cifras oficiales dicen otra cosa: En el terreno sanitario tenemos que este jueves, el total de contagiados se ubica en un millón 140 mil y el número de decesos en 108 mil, según los datos oficiales de la Secretaría de Salud.

Y ojo, nunca hay que perder de vista que existe un subregistro, que los casos pueden ser fácilmente el doble de lo que se reporta… y que hablamos de solo nueve meses.

En el terreno económico, según datos del Inegi, del gran total de 5 millones de negocios en el país, durante esta pandemia cerraron definitivamente sus puertas poco más de un millón, el 20 por ciento.

Y sobre las empresas, el mismo Inegi dice que la crisis generada por la emergencia sanitaria ocasionó que el 86% del millón 873 mil registradas como operando en el país, reportara alguna afectación, principalmente la disminución de los ingresos.

Esto aparte de los empleos formales perdidos, más de un millón, en los meses de la cuarentena extendida, entre marzo y mayo, de los que apenas se han recuperado 120 mil.

Y vaya que no contamos el brutal impacto en el sector informal de la economía. Total, en el terreno económico el Covid resultó un verdadero matón.

Bueno, estos son los datos oficiales. Seguramente nuestro Presidente tiene otros que le permiten afirmar que vamos bien, muy bien, en los terrenos económico y sanitario.
03 Diciembre 2020 04:09:00
Esa religión llamada 4T
Nuestro Presidente se siente tranquilo, confiado en que lo está haciendo muy bien; que nuestro país va muy bien en los terrenos económico y sanitario y que, además, lo respalda el 71% de los mexicanos.

Bueno, a propósito de esto, comparto lo siguiente: Morena o la 4T o AMLO, como prefiera, no solo es una estructura en el poder. Es también una suerte de religión, pero de las agresivas, de las excluyentes; de las que exigen incondicionalidad y que etiquetan, descalifican, reducen a conservadores, “fifís” y corruptos, a todos los que no se sometan a esta suerte de principio de fe, de un cambio no solo de la vida pública, sino también la privada de los ciudadanos.

No hay Diez Mandamientos, no, en esta religión hay centenares y cambian día a día, de acuerdo a los “otros datos” en turno. La gran catedral es el Palacio Nacional y la misa se lleva a cabo muy temprano; la llaman “la mañanera”.

Vale la pena recordar la Guía Ética de la Transformación de México presentada por el Gobierno federal, que plantea en su parte medular que los corruptos acudan a terapia sicológica con el fin de redimirse.

En el punto 9 de esta cartilla moral, la 4T nos dice que, y cito: “El perdón libera a quien lo otorga y quien lo recibe, pedir perdón y perdonar son de las cosas más difíciles de nuestra relación con los demás. Hay una resistencia natural a disculparse porque quien lo hace siempre se rebaja, se humilla o se rinde, y por ello no alcanza a vislumbrar la enorme potencia liberadora del perdón”.

Y sí, puede ser, pero el punto es que la 4T es una estructura de poder, un partido convertido en Gobierno y ese arrebato moralista pues plantea ciertos inconvenientes, más allá del fiel rebaño que son los súbditos incondicionales de Andrés Manuel.

Por cierto, hay una voz crítica, la de Porfirio Muñoz Ledo, al que se podrá acusar de lo que quiera, menos de corrupto, conservador y “fifí”. Bueno, pues Porfirio advierte que en las decisiones de política pública de la 4T se privilegia la arbitrariedad sobre la razón. Y pone como ejemplos la imposición de un presupuesto recesivo y la eliminación a rajatabla de 109 fideicomisos públicos.

Porfirio dice que los problemas que tiene el país exigen la primacía de la razón, no de la arbitrariedad, y la primacía de la razón significa que se reacomoda el gasto público por medio de una reforma cuidadosa y específicamente sobre los fideicomisos, dice que lo correcto es analizar, adelgazar, vigilar, pero no amputar. Esto último es arbitrario.

Y sí, esta nueva política-religión, que no solo pretende transformar la vida pública, sino también la privada, es muy agresiva, excluyente y arbitraria.
02 Diciembre 2020 04:09:00
Un poco de seriedad,  por favor
El tema no es menor y por lo tanto no puede, no debería, pasar inadvertido: Si algo ha hecho el Gobierno de México durante esta pandemia es ignorar olímpicamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Si bien han resultado acertadas y hasta exitosas en la mayoría de los países, la 4T decidió, desde que se detectó el primer contagio, allá por finales de febrero, caminar por la libre, explorando una receta propia que ha dado por resultado algo así como un millón 110 mil contagios y 106 mil decesos, hasta el momento.

Bueno, pues esta ignorada Organización Mundial de la Salud lanzó un desesperado llamado a nuestras autoridades a tomarse la epidemia en serio.

Dicen que, y cito: “La situación en México es muy preocupante. Los números muestran que el país está en mala situación. Cuando suben los casos y también las muertes es un problema muy serio y pediríamos a México que sea serio”.

Ponderan también, como lo han hecho un centenar de veces, lo indispensables que resultan las medidas de distanciamiento social, las de higiene y la importancia de usar cubrebocas. Piden que los líderes sean modelos a seguir.

Por supuesto que a Andrés Manuel esto le importa un pepino. Él mismo insiste en no usar cubrebocas y va más allá al afirmar que usarlo o no, es cuestión voluntaria, algo que tiene que ver con las libertades individuales.

Bueno, pues solo quedaría recordar que sumidos como estamos en una pandemia, que se propaga con facilidad y que cobra vidas, muchas, eso de que las medidas de autoprotección son una cuestión voluntaria y de libertad individual, es francamente incomprensible y altamente dañino.

No, no se trata de ponderar la libertad individual, ya que esta termina justo donde empieza el derecho de los demás a la salud, a la vida. Así de simple.
01 Diciembre 2020 04:09:00
Torpes y vacíos
Intentemos conciliar cosas. Intentemos buscar alguna explicación del por qué pasa lo que pasa; la razón por la que el coronavirus siga acechándonos como lo hace, que siga propagándose y cobrando vidas.

Tenemos, por un lado, las cifras, las estadísticas, que, por frías, podrían ocultar las tragedias que subyacen en cada caso, en cada número.

En 30 días, el Covid mató a 262 saltillenses. Sí, noviembre fue el mes más letal de lo que llevamos de pandemia, en promedio cobró la vida de nueve ciudadanos, cada uno de esos 30 días.

Y ahora, la penosa realidad: las fiestas, las reuniones, las aglomeraciones en espacios deportivos, en los bares y, especialmente, en los hogares.

Qué complicado conciliar el escenario hostil que impone esta pandemia, y la obligación de todos de mantener rigurosamente las medidas de autoprotección, especialmente la sana distancia, con esa necesidad imperiosa de convivir, de beber, de abrazar y no solo a la familia, sino a amigos y hasta perfectos desconocidos.

Qué vacíos debemos estar como seres humanos, que nos resulta punto menos que imposible el reducir la convivencia a círculos cercanos, básicamente familia; que tengamos que salir disparados, en la primera oportunidad, a un bar o a una reunión.

Qué frágiles debemos ser como sociedad, que resulte imperativo la ingesta de alcohol en lugares concurridos, aunque en ello nos juguemos la vida.

Sí, qué torpes, irresponsables y vacíos debemos ser como para no entender, pese a los nueve meses de sobrevivir bajo el azote de este virus, que resulta imperativo el aislamiento social para frenar la cadena de contagios.

Y francamente, qué tontos debemos ser como para no asimilar que, al acudir a fiestas, a bares, a eventos deportivos y en ello obviar las medidas de autoprotección, lo único que hacemos es fortalecer el imperio del Covid y por lo tanto prolongar estas condiciones generales de vida tan hostiles.

Sí, qué complicado resulta conciliar lo que hacemos, con lo que deberíamos hacer y el abismo que desgraciadamente prevalece entre ambos.
27 Noviembre 2020 04:08:00
La foto llega tarde
Si algo nos ha demostrado, una y otra vez, este Covid, es que es impredecible y que aprovecha cualquier resquicio para propagarse, para cobrar su cuota de muerte.

Que si repunte, rebrote, que si una segunda ola… en fin, lo cierto es que sigue y seguirá en nuestras calles y aprovechará cualquier indolencia, irresponsabilidad, para mantener su fuerza, y con ello, pues los problemas mayúsculos en los terrenos sanitario y económico para toda la población.

Habría que tomar su comportamiento por lapsos, para intentar determinar con qué tanta fuerza recorre nuestras calles.

Por ejemplo, en los últimos siete días, del viernes 20 a este jueves, los datos oficiales refieren 2 mil 135 contagios y 235 decesos, de estos, 59 en Saltillo. Cifras, estadísticas, que tal vez ya no le digan nada porque está fatigado de la pandemia y todas sus implicaciones. Bueno, pues le recuerdo que podrá estar harto, pero el virus no se ha fatigado de nosotros.

Pero el tema es que los datos que tenemos corresponden a la fotografía de algún momento del pasado reciente; hoy refieren qué tan agresiva fue la pandemia hace dos o tres semanas, cuando efectivamente se registraron los contagios, por su tiempo de incubación, de presentación de los síntomas y que, en muchos lamentables casos, derivó en un desenlace fatal.

El registro de estos últimos siete días nos dice que hace 20 el virus estaba fuera de control en prácticamente todo el estado, y en Saltillo por supuesto. Nadie sabe a ciencia cierta el comportamiento que tiene hoy. Eso se sabrá dentro de aproximadamente dos semanas, y según lo que puedan registrar las autoridades.

Y ese es un problema grave: en ocho meses nadie ha sido capaz de instrumentar mecanismos efectivos para monitorear en tiempo real el comportamiento del virus, y por lo tanto las fotografías que refieren los datos oficiales en realidad corresponden al pasado reciente, muy reciente, es cierto, pero pasado.

El punto es si usted está dispuesto a jugarse la vida, a arriesgarse a ser una estadística más que reporten las autoridades algún día de la primera quincena de diciembre.

El Covid es realmente una montaña rusa, de muchas cimas, de rebrotes, repuntes, pero también de días de calma, de respiros. Es impredecible en su comportamiento, ya que depende de qué tan rigurosas y masivas sean las medidas de autoprotección de los ciudadanos.

Solo nos queda recordar que es potencialmente letal, y lo único cierto es que seguirá acechándonos, con mayor o menor fuerza, durante varios meses más. Más allá de eso, pues a seguir con esas fotografías que nos llegan con retraso, mucho retraso.
26 Noviembre 2020 04:07:00
No hay peor ciego…
Dice la máxima que reconocer la existencia de un problema es el primer paso para solucionarlo. Pero si no se quiere ver, y cada vez que alguien lo señala se reduce a golpeteo político, pues el problema crece y crece hasta que tarde o temprano estalle en el rostro de quien sistemáticamente lo niega.

Y eso es precisamente lo que sucede hoy en nuestro país y la cúpula de la 4T. La pandemia está lejos de estar bajo control. Esos 103 mil muertos, 43 mil más que el escenario catastrófico que llegó a plantear López-Gatell; que México tenga hoy el índice de letalidad más alto en el mundo, del 10%, e Irán, que está en segundo lugar, tenga una tasa de 5.3%, ¡Irán!, refiere que no vamos bien en absoluto.

Además, que este virus dispute hoy con las enfermedades cardiovasculares el ser la primera causa de muerte y esos rebrotes y repuntes, hablan de que algo se debe estar haciendo muy mal, para que el país siga sumido en las condiciones en las que lo está, en las garras del coronavirus.

Por cierto, el Ranking de Resiliencia de Covid de Bloomberg dice, tras analizar varios indicadores en 53 países, que México es el peor país para vivir la pandemia.

Entre los indicadores está el aumento de los casos, la tasa de mortalidad general, número de pruebas, los acuerdos pactados para comprar vacunas, la capacidad sanitaria y el impacto de las restricciones para frenar la propagación del virus. Y México está en último lugar de los 53 países considerados en el análisis.

Esto no es golpeteo político, es nuestra realidad, aunque no se quiera ver. Y sí, no hay peor ciego que el que no quiere ver, y qué dramático que arrastre a todo un país con su ceguera.
25 Noviembre 2020 04:07:00
‘Paisanos, no vengan…’
Todos los años, en diciembre, las carreteras de Coahuila –y de prácticamente todo el país– se ven saturadas por las largas caravanas de paisanos. Vienen en sus camionetas, cargados de regalos, para demostrar lo bien que les ha ido en la conquista del sueño americano.

Vienen, también, con un solo anhelo: ver, convivir con sus seres queridos, familias y amigos, a los que no han visto en un año, y en algunos casos, en mucho más.

Pero en esta ocasión, bajo el imperio de la pandemia, las cosas deben ser diferentes.

El gobernador Riquelme anuncia que se pedirá a los paisanos no venir a Coahuila; que independientemente de la derrama económica que generan, son hoy un factor de riesgo para la propagación del Covid. Les pedirá que mejor se esperen para Semana Santa, por el bien de sus propias familias, y en realidad, de todos.

Pero sabe que no les puede prohibir que vengan o atraviesen Coahuila (aquellos con destino a otros puntos del país) y por eso se habrán de colocar filtros sanitarios en la frontera de Piedras Negras y Acuña.

Y cabría preguntar si el Gobernador exagera con este llamado para que no vengan los paisanos. Bueno, pues la información disponible nos dice que no, no exagera.

El propio subsecretario de la 4T, López-Gatell, reconoce que los contagios se producen mayormente ahora en las fiestas y reuniones, en cualquier lugar donde se registren aglomeraciones. Y cito: “nos podemos infectar en cualquier espacio público donde concurren personas y también en el espacio familiar, ya sea una fiesta con pocas o muchas personas, una boda o un bautizo”.

Si, entre más personas convivan, se junten, mayor el riesgo, y a eso vienen precisamente los paisanos, todos los años, a convivir con familiares y amigos. Esta vez debe ser diferente, como todo en este 2020, el año del Covid.
24 Noviembre 2020 04:08:00
El favor de la divinidad
Al final del día somos un pueblo con profundas raíces religiosas. Y cuando todo falla, cuando ya no sentimos lo duro, sino lo tupido, pues no nos queda de otra más que voltear la mirada al cielo e implorar por algún favor divino.

Y es que en realidad todo ha fallado: la cuarentena extendida que solo contuvo los contagios, pero diezmó a la economía. La errática reactivación, la tibieza y dilación a la hora de imponer sanciones. Fallaron también todas las recomendaciones, ignoradas olímpicamente por muchos, muchísimos ciudadanos. En fin. Cómo no implorar al cielo.

En Monclova, por ejemplo, y a propósito del día de Jesucristo, Rey del Universo, un sacerdote se trepó en un helicóptero y durante una hora recorrió toda la capital del acero para lanzar desde el cielo bendiciones y pedir a Dios por el fin de la pandemia.

Y aquí, en Saltillo, a propósito del día de santa Cecilia, la patrona de los músicos, pues sus fieles le imploraron piedad, que intervenga para poner fin a esta calamidad que ha significado el Covid, tanto en términos sanitarios, ya que ha cobrado la vida de al menos 40 músicos, como en términos económicos, ya que todo el gremio se encuentra sumido en una profunda crisis.

Pues sí, tal como están las cosas, solo nos queda pedirles a todos los santos que por favor ya termine este año que parece empeñado en golpear cada vez más fuerte, y en poner a prueba todos los días nuestra capacidad de sobrevivencia.

Y ya entrados en estos terrenos, pues también pedir que el 2021 sea mucho más benigno, ya que otros 12 meses en las condiciones que padecemos hoy, no los aguanta nadie.
19 Noviembre 2020 04:09:00
La peor sopita en la historia
El 17 de noviembre del año pasado se detectó, en China, el primer caso positivo de lo que se conoce hoy como Covid-19.

Se trataba de un hombre de 55 años, de la provincia de Hubei, que se habría contagiado semanas antes al tener contacto con el mítico paciente cero, ese del que se dice, es amante de los caldos de murciélago, pero que nunca pudo ser identificado plenamente.

Cuatro semanas después, la provincia de Wuhan estaba sumida en el caos, apenas un esbozo de lo que sería el mundo meses después.

Un año después, prácticamente no hay país que haya quedado a salvo de esa marea patógena que es el SARS-CoV-2, que ha infectado a 56 millones de personas y le ha costado la vida a más de 1.4 millones de personas.

Un virus, una nueva cepa de la familia de los coronavirus, que ha puesto en jaque a la economía global y que ha obligado a la mayoría de los países a imponer medidas que restringen la movilidad. En suma, un virus que cambió las lógicas productivas, de convivencia social e incluso afectó el seno mismo de las familias. Un virus que cambió al mundo entero.

En México, este virus llegó “tarde”, a finales de febrero, y en 9 meses superó el millón de contagios y más de 99 mil decesos.

Y en Coahuila, más tarde aún, también deja una larga cauda de problemas sanitarios y económicos; van oficialmente 39 mil contagios y 2 mil 800 decesos.

En retrospectiva y concediendo la versión de cómo inició la pandemia, tenemos una sopita de murciélago en una aldea de una provincia remota en la China profunda, que desencadena una serie de problemas mayúsculos en todo el planeta.

Esa sopita de murciélago nos demuestra lo frágiles que realmente somos como especie, y el rostro más amargo de la globalización. A excepción de las dos grandes guerras, nada le había hecho tanto daño, a tantos y en todos lados, como este virus.

Ni hablar, hoy pagamos en todo el planeta por esa sopita, sin duda la peor de la historia. Y no nos queda de otra que luchar todos los días y quién sabe cuántos meses más... por sobrevivir.
18 Noviembre 2020 04:09:00
La punta del iceberg Covid
Los datos oficiales del Gobierno del Estado nos dicen que se han registrado casi 39 mil casos de Covid desde que inició la pandemia, y que esta ha cobrado cerca de 2 mil 800 vidas. Pero esto es, lamentablemente, solo la punta del iceberg. Este virus acecha hoy a más de 290 mil coahuilenses que se encuentran en situación de vulnerabilidad crítica.

Hablamos que potencialmente este virus podría multiplicar por siete su número de víctimas, tanto en contagios como en decesos en las próximas semanas, cuando el frío exponga en toda su crudeza a los sectores más indefensos, y por lo tanto propensos, a caer en las garras del Covid.

Hablamos de las miles y miles de familias coahuilenses que hoy no tienen prácticamente nada, que sobreviven en la pobreza, marginación, hacinamiento y que no tienen acceso ni a información oportuna y veraz, ni a los elementos básicos de autoprotección… vaya, ni siquiera acceso regular al agua potable.

Y es que, al margen del severo daño sanitario y económico, lo que ha hecho esta pandemia es gritarnos que fuimos, somos y seremos un país y un estado de grandes desigualdades, de un verdadero abismo entre los pocos que tienen todo y los muchos que no tienen nada.

Esta pandemia nos grita que tenemos como sociedad una gran asignatura pendiente con los más vulnerables y que hoy, al menos en Coahuila, hay 290 mil personas que con mucha facilidad pueden caer presas de este virus.

Sí, el escenario que se dibuja para las próximas semanas es francamente dramático. Ojalá que las autoridades, y nosotros mismos como ciudadanos, cada quien en la medida de sus posibilidades e interés, podamos hacer algo por aquellos que hoy nos necesitan más que nunca.
17 Noviembre 2020 04:09:00
Entre mitos y recetas mágicas
México rebasa el millón de contagios y se acerca a los 100 mil muertos por Covid. Tenemos ocho meses bajo el yugo de la pandemia y aun así se puede escuchar una serie de imprecisiones, de mentiras, de recetas que rayan en lo absurdo y por tanto vale la pena reparar en ellas y aclarar algunas.

Va: el alcohol no mata al virus, mata neuronas, pero no al virus. Consumir desinfectantes, cloro, metano y etanol no es preventivo, es una estupidez.

El usar correctamente el cubrebocas no causa falta de oxígeno ni concentración de dióxido de carbono al respirar. El usarlo correctamente.

Contener la respiración realmente no es prueba para detectar Covid, y comer ajos o picante no cura la enfermedad. Todo mundo es susceptible de resultar contagiado: hombres, mujeres, niños, jóvenes y viejos. Todo el mundo.

No hay ningún medicamento hoy, específicamente, que combata al Covid y tampoco está demostrado que la Hidroxicloroquina lo pueda curar. Este virus no se previene con vitaminas o suplementos. Se podrá fortalecer el sistema inmunológico, pero no previenen específicamente el Covid.

Esta enfermedad la provoca un virus, no una bacteria, y por lo tanto el uso de gel es más como una medida básica de higiene que un escudo contra el coronavirus. Es muy poco probable que se propague por medio del calzado. No lo transmiten moscas o mosquitos y los termómetros digitales detectan la fiebre, no el Covid; no detectan a los contagiados asintomáticos.

La vacuna está en etapa de experimentación. Faltan largos meses para que se demuestre su eficacia y que sea posible una aplicación universal. Falta mucho para eso. Y finalmente, un escapulario lo podrá poner más cerca de la divinidad, pero no más lejos del virus.

Así que, no queda de otra: la sana distancia y el cubrebocas son lo único que realmente lo pueden proteger, en la medida en que, a estas alturas, esto es posible.
13 Noviembre 2020 04:07:00
Usted sabrá si se la juega
Se acerca el fin de semana. Qué ganas de la reunión, de la fiesta, de los brindis y la carnita asada, de la convivencia con familiares y amigos, ¿verdad? Pues sí, que ganas, pero simplemente no se puede, no se debe.

Y si a estas alturas usted se pregunta ¿pero por qué no se puede, no se debe? Pues porque así lo gritan, todos los días, los datos, las cifras, las estadísticas; así lo gritan nuestras calles salpicadas de virus, nuestros hospitales, nuestra realidad: Estamos en medio de un violento rebrote del Covid y las convivencias resultan de altísimo riesgo.

En fin. Si usted es de los cientos, miles de ciudadanos a los que simplemente les vale la pandemia, pues solo queda desear que el virus nunca toque las puertas de su hogar, aunque con su irresponsabilidad es muy probable que sí lo haga.

Para el resto, van unos datos que ratifican que hoy es de altísimo riesgo el relajar una sola de las medidas de
autoprotección.

Sería comprensible si usted ya se sumó al cada día más numeroso sector de la población que simplemente ya está harto de las malas noticias, que ya no quiere saber de números, de contagios y decesos, pero, aun así, el estar lo mejor informados que sea posible es la única vía que nos permitirá tomar decisiones correctas, adecuadas al momento y al entorno.

Entonces, ahí le va una aproximación, tan fiel como lo permiten los datos oficiales, del ambiente que nos rodea, de cara a este fin de semana: tan solo de lunes a jueves, en estos cuatro días, se contagiaron de Covid mil 121 coahuilenses y 114 murieron, entre ellos 42 saltillenses.

Pues sí, navegamos en la cresta de esta violenta segunda oleada de Covid, así que, usted sabrá si se la juega.
12 Noviembre 2020 04:06:00
Los golpes del desprecio
¿Recuerda usted el enojo de al menos 10 gobernadores por el golpe que se anticipaba en el Presupuesto 2021? ¿Recuerda usted todos los amagos con romper, incluso, el Pacto Fiscal, si no eran escuchadas y atendidas las demandas de que ya no rasuraran más los recursos para los estados el próximo año?

¿Recuerda usted los reiterados llamados al Presidente para que aceptara reunirse con los mandatarios de la llamada Alianza Federalista? Pues nada. Ni reunión, ni fueron escuchados y mucho menos atendidos.

La 4T impuso su maquinaria y aprobó el Presupuesto 2021, y sí, aplicó severos recortes: las aportaciones tendrán una disminución de casi 9 mil millones de pesos, mientras que las participaciones una disminución de más de 62 mil millones.

Y eso no es todo, cuando la 4T quiere apretar, lo hace en serio: por convenios entre la Federación y las entidades, el gasto a los estados cae más de 30 mil millones de pesos y además, las entidades dejarán de recibir también 75 mil millones en materia de salud por la creación del Insabi.

Parece una broma de muy mal gusto, pero los gobernadores pedían un trato más equitativo y les recetaron un recorte brutal, de al menos 175 mil millones de pesos. Y, como se anticipaba, ese “ahorro” servirá para mantener el montón de programas asistencialistas de la 4T, esa receta evidente y añeja para mantener contenta a la base electoral.

El tema es que esto no crea infraestructura ni alimenta los fundamentales del progreso: es solo una aspirina para la pobreza.

En fin, ahora sí, habrá que ver de qué están hechos los mandatarios y hasta dónde están dispuestos a llegar con eso que consideran un legítimo reclamo. Y deberán partir de un hecho probado: el Gobierno federal pasó de la sospecha, eso de considerar como corruptos a todos los que no les son incondicionales, a un abierto y contundente desprecio, y este, en política pública.

Vienen meses muy duros y ojalá que al final se imponga la razón sobre la soberbia; que al final prevalezca el diálogo sobre la descalificación y que se entienda que no se puede destruir, sin antes tener al menos un plan para reconstruir, y eso es precisamente lo que nadie ve por ningún lado.
11 Noviembre 2020 04:08:00
De una absurda tibieza
Esta es una historia de ficción, de esas en las que hay que señalar que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Imaginemos una reunión de quienes nos gobiernan para discutir qué medidas tomarán ante la emergencia por la pandemia.

Y bueno, uno dice: “la cosa está fuera de control, esta segunda oleada nos está pegando muy fuerte, hay que hacer algo, urgente”. Todos responden, “pues sí”.

“La gente no entiende, se sigue aglomerando, se siguen reuniendo en casas particulares, sin respetar ninguna de las recomendaciones, justo cuando nuestros hospitales están saturados y el número de contagios y decesos nos habla de una situación crítica”. Y los demás vuelven a responder “pues sí”.

Entonces, uno de ellos dice: “hay que prohibir esas fiestas que son fuente de contagios”, y todos aplauden. “Sí, esa sería una buena medida. A grandes males, grandes remedios”.

Pero entonces, a la hora de fijar criterios, por mayoría se decide que se prohibirán las fiestas con más de 15 personas, pero eso sí, si quieren reunirse más, tal vez 50, basta con pedir permiso y comprometerse a que aplicarán las medidas sanitarias y listo, que sean de 50, o más…. Entonces uno advierte: “pero si hace meses se prohibieron las reuniones con más de 10 personas, cuando la situación no era ni la sombra de lo que hoy padecemos, por qué 15 o más”. “Pues porque sí”.

“Pero entonces, ¿si ubicamos una fiesta con más de 15, los vamos a sancionar con dureza. tal vez hasta arresto de 36 horas, para dar ejemplos contundentes de que no estamos jugando?”. “Pues no, si los sorprendemos los vamos a amonestar, les vamos a decir que no lo vuelva a hacer”.

Ok. Y ese terco frijolito en el arroz señala: “¿sí saben que nadie hace caso a las recomendaciones, que nadie respeta lo que aquí establecemos como medidas para cortar la cadena de contagios, verdad?”.

Y el resto responde, “pues sí, pero algo hay que hacer… tal vez ahora sí nos hagan caso”. “Pues sí”.

Esta historia es ficción y refiere una absurda tibieza ante el brutal golpe de la pandemia… y cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
10 Noviembre 2020 04:06:00
Adiós al bravucón
Dice una vieja máxima que cada pueblo tiene el Gobierno que, por acción u omisión, se merece. Bueno, pues la buena noticia es que el pueblo estadunidense decidió finalmente sacudirse a ese autoritario y narcisista energúmeno que tiene por Presidente.

Un respiro para nuestros vecinos y sin duda para el mundo entero. Cuatro años de fake news, de una reiterada y malintencionada manipulación de los datos, de la realidad, de un andar arrogante y altanero, violento, fue suficiente, afortunadamente, para que los estadunidenses le dijeran ya basta en las urnas.

Solo para el anecdotario: este bravucón ha dicho desde su envestidura como Presidente, y hasta agosto pasado, 25 mil mentiras, según el registro de The Washington Post. Y se podrá mentir 100 o mil veces, pero no siempre, sin pagar tarde o temprano el costo.

Quién sabe exactamente qué esperar de Joe Biden, pero aún en su momento más bajo o errático, no puede ser peor que ese empresario egocéntrico y de un marcado pensamiento mágico, anclado invariablemente en la idea de que su percepción es la única realidad posible. Y entre paréntesis, ¿le suenan familiares y cercanos estos rasgos de carácter?

Bueno, en medio de la vorágine que resultaron las elecciones en Estados Unidos, rescato un hecho inédito que representa una gran lección para todos: el jueves, las principales cadenas de televisión cortaron abruptamente el mensaje del presidente Trump, ya que simplemente lanzaba una serie de grandes afirmaciones sin aportar una sola prueba.

En términos llanos, estaba mintiendo y los medios decidieron que simplemente ya era suficiente de ser cajas de resonancia de tantas mentiras.

Sí, un hecho extraordinario, una gran lección. ¿Se imagina si esto se replicara en todos lados, en México? Bueno, pues sí así fuera, las mañaneras durarían tres minutos, en lugar de la hora y media que nos receta, con sus otros datos, nuestro Presidente todos los días.
06 Noviembre 2020 04:09:00
Pesa más el hartazgo
Intentar entender a quienes, en pleno repunte de la pandemia, ignoran las recomendaciones, especialmente las del distanciamiento social, resulta muy complicado.

Habría que reconocer, en principio, que hoy, tras ocho meses de pandemia, no todos los que deciden consciente o inconscientemente arriesgar su salud y la de su familia son indolentes, o simplemente estúpidos, al ignorar los riesgos.

No, hay que aceptar a estas alturas que hay un fenómeno que gana terreno: el hartazgo, y eso precisamente convierte tan peligroso este último tramo del año.

Hay quien señala la pérdida de la sensibilización social ante el reiterado bombardeo de cifras, de alertas, de advertencias. Como que, a estas alturas, que todos los días se informe de tantos contagios, tantos muertos, ya perdió su impacto.

Pero también hay quien apunta a la médula, a estos desgastantes ocho meses en los que la vida dio un vuelco y obligó a familias enteras a sobrevivir en medio de la incertidumbre, el miedo y hasta crecientes problemas económicos.

Han sido ocho meses agotadores, en todos los sentidos. Y ahora, justo cuando el Covid toma más fuerza, tenemos la “fatiga pandémica”. El miedo a resultar contagiado y poner en peligro su vida y la de sus familiares es sustituido por el hartazgo.

La gente ya no quiere seguir en casa, ya no quiere seguir separada, distante; ya ni siquiera quiere usar el cubrebocas, junto cuando es más importante que nunca el hacerlo. Vaya trampa que tendremos que sortear los próximos meses.

Ni hablar. Se entiende el hartazgo, pero el claudicar hoy, es simplemente suicida y no exagero: tan solo este miércoles y jueves, en 48 horas, el virus mató a otros 30 saltillenses. Así de grave es la situación.
05 Noviembre 2020 04:09:00
La lumbre llegó a los aparejos
Existe una muy vieja –y por su origen– campirana expresión: “la lumbre ya llegó a los aparejos”, y se refiere a situaciones de extrema gravedad, como cuando las llamas crecieron tanto que se debe actuar de inmediato para controlar el fuego, o bien de plano salir huyendo de la zona. Bueno, pues las llamas del Covid ya llegaron a nuestros aparejos.

El estado, la región, la ciudad, sufren, y desde hace semanas, una muy violenta segunda oleada de contagios, con alta tasa de letalidad, pero es solo la punta del iceberg.

Si alguien sabe de qué se trata esto es una doctora que lucha desde hace meses y en la trinchera, contra este virus, Carolina Bárcenas Martínez, quien con toda solvencia advierte, y cito: “apenas estamos empezando lo más severo de la pandemia: en noviembre, diciembre y enero esto va a ser un caos”.

Bueno, pues el Gobernador dice que se tomarán acciones contundentes que permitan controlar a tiempo esta ola de contagios.

El punto es que se prepara un decreto para impedir reuniones sociales o fiestas en casas particulares, ya que es en estas reuniones en donde se está propagando el virus.

Sería una medida drástica, es cierto, pero también lo es necesaria. Simplemente como ciudadanos nunca estuvimos a la altura del reto que implica sobrevivir a una pandemia.

Centenares, miles, nunca entendieron la importancia del cubrebocas y mucho menos el respetar la sana distancia. A lo largo de estos penosos ocho meses, las aglomeraciones, las reuniones en hogares, en bares y antros, dieron cuenta, una y otra vez, de que los ciudadanos, no todos, pero desgraciadamente sí muchos, nunca entendieron lo que significa la autoprotección y el más elemental respeto por la salud de quienes los rodean.

Si usted cree que prohibir fiestas en hogares es excesivo, ya que nadie puede meterse con lo que sucede al interior de su casa, y que es muy libre de invitar a todos los familiares y amigos para convivir, así, juntitos, sin cubrebocas y hasta abrazados, entre brindis y brindis, pues le tengo una mala noticia: no, no es excesivo, es necesario, porque como sociedad ya tenemos las llamas hasta los aparejos y, en este caso, ni modo de salir huyendo… ¿a dónde?
04 Noviembre 2020 04:09:00
Cruzada contra la estupidez
El panorama no pinta nada bien. Vienen semanas, meses muy complicados. Esta segunda y violenta oleada de Covid, la temporada de influenza estacional, los hospitales saturados y las obligadas restricciones a la movilidad dibujan un fin de año de verdadera pesadilla.

Usted, por favor, mantenga las medidas de higiene, use siempre cubrebocas; sea riguroso con eso del distanciamiento social, con mantener al menos metro y medio de distancia de las personas en las calles, en los negocios, en las empresas.

Pero todo esto no será garantía de nada, desagraciadamente, por los miles de indolentes e irresponsables, los fiesteros que hacen caso omiso a todas las recomendaciones.

Ante esto, y no es broma, lo invito a que se convierta en un soldado en la indispensable e impostergable cruzada contra la estupidez.

Si en su camino se cruza con uno de estos indolentes, y las probabilidades son altas, bien se podría tomar un minuto y decirle, lo más claro posible y guardando la sana distancia, que está en riesgo y que lo pone a usted en riesgo.

Muy despacio, ya que obviamente es de muy cortas entendederas, dígale que desde hace ocho meses sufrimos una pandemia y que hoy está más fuerte que nunca. Que el Covid no es un juego, que ya ha matado a más de 92 mil mexicanos, casi 2 mil 400 de ellos coahuilenses, y que con su actitud se pone en riesgo, pone en riesgo a su familia y especialmente lo pone en riesgo a usted, que no tiene la culpa de su estupidez.

Y aléjese lo más rápido que pueda, ya que el tonto suele ser impredecible y hasta violento. Tal vez si todos hacemos esto, el de señalarle en su cara a los irresponsables, que lo son, algunos entiendan, por fin, que se están convirtiendo en verdaderos criminales sociales y cambien… Créame, vale la pena el esfuerzo con tal de que el próximo año no sea tan hostil como este 2020.
03 Noviembre 2020 04:09:00
Les importa un pepino…
Va un ejemplo, desgraciadamente, de muchos: lo que sucedió en el bulevar Galerías el sábado por la tarde-noche escapa a toda lógica, al más elemental sentido común: decenas y decenas de ciudadanos rendidos ante la celebración de Halloween. Se trató de una concentración-desfile, justo cuando la ciudad sufre uno de los embates más duros, sino el que más, de la pandemia.

Risas, gritos, una verdadera fiesta, por supuesto sin guardar la sana distancia y muchos incluso sin cubrebocas. Así, tal cual, como si el virus que tan solo en octubre mató a 152 saltillenses no existiera. Como si los más de 2 mil contagios en ese mes en la ciudad fueran ficción, como si la saturación de los hospitales y el drama que se vive hoy en centenares de hogares fuera un cuento para espantar a tontos.

Pues no, los tontos son los que se aglomeran, los que pese a todas las evidencias siguen retando al virus y, con su irresponsabilidad, continúan prolongando una penosa condición sanitaria y económica que debemos pagar todos.

Tras el desfile, la mentada fiestecita siguió en el parque El Chapulín, donde se reunieron más de 200 personas. La organizó un club de autos modificados, que evidentemente le tiene nulo respeto a las autoridades, que reiteradamente pidieron a la ciudadanía no celebrar el Halloween. Bueno, pues finalmente Protección Civil Municipal suspendió la celebración, tras recibir denuncias por medio de la línea de Emergencias 911.

Qué frustrante resulta el dar cuenta todos los días del nivel de impacto que tiene esta segunda oleada de Covid en el estado, en la región, cuando muchos ciudadanos parecen vivir en un universo paralelo, en donde todo es color de rosa.

Bueno, aunque parezca ocioso, hay que advertir que, en los últimos seis días, del miércoles a este lunes, se registraron en Coahuila mil 868 contagios, incluyendo 121 decesos, de ellos 39 de saltillenses. Sí, en los últimos seis días el virus mató a 39 saltillenses, aunque a esas decenas y decenas de fiesteros que vimos el sábado en el bulevar Galerías y en el parque El Chapulín esto les importa un pepino.
30 Octubre 2020 04:08:00
Crema para el Covid
Va algo ligero, pero con cierto fondo: en Chihuahua, donde regresaron a semáforo rojo por el repunte, rebrote o aumento significativo de contagios, como quiera llamarlo, se anuncia en redes sociales una crema para el Covid.

El anuncio, en el que aparece una joven con una imagen de fondo en la que se aprecia la leyenda “Jardines de San José”, se afirma que existe una crema buenísima para el Covid. La joven dice que, y cito: “pueden andar sin cubrebocas, en el cine, en el centro comercial, en restaurantes, en la carnita asada, fiestecitas, todo lo que ustedes quieran… y fíjense bien, la crema se llama… cremación”.

La imagen de fondo se abre y resulta que Jardines de San José es un cementerio que ofrece el servicio de cremación. La joven se despide con un efusivo “aquí los esperamos”.

Una broma, una muestra de ingenio, una prueba más de que los mexicanos somos capaces de reírnos de todo, hasta de lo más trágico, pero en el fondo, más allá del humor negro, el anuncio apunta a una parte medular: no existen recetas mágicas. No existe ningún tratamiento específico contra el Covid.

La vacuna sigue en un plano futuro e incierto. Las posibilidades de tener contacto con una persona contagiada, al salir a la calle, al acudir a establecimientos y aun en las áreas laborales, es alto y las posibilidades de resultar infectados, también.

Ya dependerá de cada organismo el cómo se asimile y se luche contra el virus y el resultado final de la batalla. Lo único que nos queda es procurar estar lo más sanos posibles, usar cubrebocas y, especialmente, mantener rigurosamente el distanciamiento social.

Y recuerde, si no tiene síntomas, no salga a buscarlos; si los tiene, no salga a repartirlos… y, lo más importante: más vale estar encerrado, que enterrado, o en este caso, cremado.
29 Octubre 2020 04:07:00
La diferencia entre la vida y la muerte
Van, primero, una serie de afirmaciones: en este mes la pandemia ha tomado fuerza. Rebrote, repunte, aumento significativo de casos, como quiera. Ha tomado fuerza.

Sufrimos en gran parte del país, y en el estado, una segunda ola de contagios que obliga, en lo individual y colectivo, a tomar decisiones, y las correctas significan en este contexto la diferencia entre la vida y la muerte.

Dice el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, que pareciera que le perdimos el miedo al virus. Centros comerciales, restaurantes y bares al tope; las casas se convirtieron en centros de convivencia y fiesta. La gente paseando como si nada sucediera, incluso muchas personas olvidaron la importancia del uso de cubrebocas, y muchos negocios y empresas operan ignorando las recomendaciones sanitarias.

Y tiene razón. Eso pasa en Jalisco, Chihuahua y Coahuila. Como ciudadanía, aflojamos la disciplina tal vez por cansancio y eso nos está pasando una alta factura.

Alfaro dice también que no podemos volver a parar las actividades económicas porque eso sería terrible. Existe un riesgo real de colapsar la economía y eso también puede costar vidas.

Y propone frenar únicamente las actividades recreativas y las que generen aglomeraciones. Dice que no se trata de que la gente deje de trabajar, sino que deje de reunirse por ocio o por diversión.

Tiene sentido. Es en los bares, las fiestas en hogares, en las aglomeraciones, donde el virus logra su cometido de propagarse.
Pues sí, es hora de tomar las decisiones correctas, de esas que hacen la diferencia entre la vida y la muerte.

Está en sus manos, en las mías, en las de todos, que esta segunda ola de contagios no termine por convertirse en una catástrofe, porque ese es precisamente el camino que está tomando. Recuerde, no todo está perdido, estamos a tiempo de cortar la cadena de contagios.
28 Octubre 2020 04:08:00
Insultar es muy fácil…
Vivimos, sin duda, un momento inédito, al menos en los últimos 100 años, por el nivel de confrontación y hasta ruptura entre el Gobierno federal y al menos 10 estados. Ante el actual y lamentable privilegio de la descalificación y el desdén ante el reclamo, rescato una voz solvente y crítica que ni el más incondicional de AMLO podrá descalificar.

Durante la ceremonia por el 50 aniversario luctuoso del general Lázaro Cárdenas, su hijo, Cuauhtémoc, destacó, en la cara del Presidente, la capacidad que tuvo su padre para respetar a la oposición, ya que por muy tronantes y agresivas que fueran sus críticas, solamente estaban ejerciendo su derecho constitucional a la disidencia.

Vaya bofetada con guante blanco, ya que, además, frente al Gabinete presidencial recordó que cuando su padre estuvo en el poder supo delegar, confiar en su equipo, no imponer su visión y nunca dudó innecesariamente de los demás, a menos que hubiera razones objetivas para ello.

Pues sí, Cuauhtémoc puso en su discurso, de cara, sin ambigüedades, el dedo en la llaga. Y este es el punto que vale la pena ponderar. La crítica, el reclamo, refleja una postura que merece, al menos, una contrarréplica fincada en argumentos, en datos, ya que la exposición lineal de posturas que pueden o no gustar, merecen el respeto de ser escuchadas y no descalificadas a priori.

Insultar es muy fácil. Reducir todo a pataletas de los adversarios; reducir todo lo que no agrada a mentiras de conservadores, fifís, corruptos y un largo etcétera, solo refleja que no se tienen argumentos para discutir el fondo de las cosas.

Qué maravilloso sería que en una mañanera el Presidente sorprendiera a propios y extraños, si en lugar de insultar, descalificar, ridiculizar todas las voces críticas, respondiera con argumentos. En ese escenario (imposible como están las cosas), el país entero ganaría y la discusión política se enriquecería.

Podríamos pasar de espectáculos de circo a verdaderos debates y confrontación de ideas… podríamos tener un poco más de remedios y un mucho menos de veneno…

Finalmente pregunto: ¿es mucho pedir que nuestro Presidente se cambie, de vez en cuando, del permanente modo rijoso, al de un Mandatario que entiende que debe gobernar para todos, hasta para los que no lo consideran un mesías?
27 Octubre 2020 04:07:00
Entre amenazas e insultos, un ¡ya basta!
Esto es la crónica de una ruptura anunciada. En un contexto donde no hay espacio para el diálogo, la negociación, los argumentos; donde priva el insulto y la descalificación, pues no podía pasar otra cosa.

Resulta que para el Presidente López Obrador, los fideicomisos son fuente de corrupción, y por eso elimina más de 100 y dice que se ahorra 68 mil millones de pesos… y además, insiste en apretar aún más y por ello plantea recortes extra por 115 mil millones de pesos en recursos federales para estados y municipios.

Ante esto, los 10 gobernadores de la Alianza Federalista encaran al Mandatario federal y le mandan mensajes en un tono que no deja lugar a duda, y cito, por ejemplo, lo que dice el Gobernador de Coahuila: “Le pedimos al Presidente de la República que asuma una visión de Estado… no vamos a permitir el abuso… estamos preparados para emprender la batalla legal y política, entonces nuestra lucha podrá ser el inicio del rompimiento del pacto federal con graves consecuencias para el país”.

Y otra frase que confirma que lo que presenciamos en un enérgico “ya basta” con signos evidentes de ruptura, la del líder cetemista estatal: “México no puede caminar por la polarización, en México no se puede gobernar con rencor, se está utilizando el Gobierno para cobrar facturas que no debemos”.

Vaya pues. Sufrimos una severa crisis de violencia e inseguridad; estamos inmersos en la peor crisis sanitaria de la historia. Asoma la más severa crisis económica de la que tengamos registro y, ahora, navegamos en las turbulentas aguas de una crisis política y de gobernabilidad”. Sí, el Presidente apretó tanto que la situación tronó.

Pareciera que hay personajes en la cúpula del poder decididos a destruir al país desde sus cimientos, tal vez con la idea de reconstruirlo con nuevas bases. El problema es que a este ritmo y con estas formas, tal vez no quede nada y nadie que ayude a esa imaginaria reconstrucción.
23 Octubre 2020 04:09:00
La ausencia del sano juicio
Cabría preguntar: ¿quién en su sano juicio quiere que las autoridades se vean obligadas a restringir la movilidad ante la nueva oleada de contagios de Covid? ¿Quién desea volver a vivir lo que pasamos en marzo, abril y mayo con la cuarentena extendida?

Claro, nadie en su sano juicio desearía que la región viva, por ejemplo, lo que hoy sucede en Durango, la emergencia sanitaria provocada por el rebrote del virus que obligó a las autoridades a imponer medidas drásticas para inhibir la movilidad social.

O más cerca, en La Laguna, donde les piden a los ciudadanos no salir de casa tres semanas como un intento de frenar la cadena de contagios. Sí, nadie en su sano juicio, y ese es precisamente el tema. El sano juicio brilla por su ausencia.

Saltillo registra un repunte en número de contagios y de decesos por el Covid. En lo que va del mes, el virus ha matado a 86 saltillenses, según los datos oficiales del Gobierno del Estado, y se han registrado mil 300 nuevos contagios y aun así a la población parece no importarle.

En nuestras calles, negocios, empresas se sigue ignorando la sana distancia e incluso, a estas alturas, hay quien omite el uso de cubrebocas.

No aprendemos. Parece que estamos a merced del virus y de los indolentes e irresponsables. Nada bueno se puede esperar de las próximas semanas si las autoridades no se deciden a cumplir, con rigor, sin miedos, las medidas que tanto anuncian y que parecen amenazas que se lleva el viento, y más ahora que se anuncia que pese al rebrote, no se dará marcha atrás en la reactivación económica.

No hay que buscarle. El distanciamiento social y el riguroso uso del cubrebocas no pueden quedar a criterio de los ciudadanos. Estamos, desafortunadamente, muy lejos de ser una sociedad consciente y responsable, muy lejos de una ciudadanía que entiende masivamente lo que significa el autocuidado y el cuidado de los demás. Sí, estamos muy lejos de asumir cabalmente el papel que nos toca como ciudadanos en esta guerra que libramos contra el Covid.
22 Octubre 2020 04:09:00
Las fiestas de la ruleta rusa
Qué profundamente injusto resulta que, a estas alturas, después de la doble cuarentena, de la parálisis económica, de más de siete meses de complicaciones en la vida cotidiana por la pandemia, sigamos inmersos en la incertidumbre y en escenarios de riesgo por la inconsciencia de algunos, muchos ciudadanos y de las propias autoridades.

Cuánta razón tiene el personal médico que se siente agredido, menospreciado, que debe pagar las consecuencias de una población indisciplinada, irreflexiva, insensata e imprudente.

Sí, qué profundamente injusto que la mayoría deba pagar por la irresponsabilidad de una minoría que parece decidida a alimentar al virus, a asegurarse que el rebrote de Covid nos pegue fuerte y nos comprometa a todos quién sabe cuántos meses más.

Y es que suceden cosas que escapan a toda lógica, como esa boda clandestina que se realizó el pasado sábado 10, en la colonia Las Villas de Torreón, a la que asistieron 700 personas. Sí, una súper aglomeración en plena pandemia.

Las autoridades nos dicen hoy que al menos 90 de esos fiesteros han dado positivo a coronavirus.

Pues sí, qué esperaban… qué pensaban, ¿que eran inmunes, que el virus no existe?

De plano, que profundamente injusto que sucedan estas cosas a estas alturas. Así, con estas fiestas en donde realmente se juega a la ruleta rusa, no podemos más que proyectar escenarios aún más complicados para fin de año y el primer trimestre del siguiente.

Gracias fiesteros por fortalecer la cadena de contagios.
21 Octubre 2020 04:09:00
¡Ya basta!
Primero, un dato: en nuestro país han muerto por Covid cerca de 900 médicos y enfermeras. Desde que inició la pandemia, a la fecha, otros 100 mil han resultado contagiados por el hecho de luchar en la primera línea de batalla contra un virus que se propaga con mucha facilidad y que resulta potencialmente letal.

Han muerto, y han resultado contagiados, y por lo tanto vulnerados en su salud, su economía, y su entorno familiar, por atender a los ciudadanos que caen víctimas del coronavirus.

Ahora, un reclamo, una advertencia, justa y necesaria, del personal médico en nuestro país. Circula profusamente en redes un audio en que personal médico se pregunta: “¿Qué pasaría si ante la inconsciencia de la gente y de las autoridades, y ante esa situación, todo el personal de salud decidiera abandonar los hospitales? ¿Quién te va a atender? Si a la población no le importa la vida de los médicos y sus familias, ¿por qué el personal de salud sí se tiene que sacrificar por la vida de la población inconsciente, indisciplinada, irreflexiva, insensata, imprudente, alocada, descuidada? ¿Por qué el personal médico y trabajadores de la salud tienen que poner en riesgo su vida y la de sus familias por la tuya y la de los tuyos que se vieron afectadas por tu irresponsabilidad e imprudencia? ¿Crees que la única vida que importa es la tuya y la de tu familia?

Y reclaman: El personal del sector salud está agotado física y mentalmente, y sobre todo decepcionado por tu falta de empatía… y tú te vas al súper, a la calle y haces fila para comprar cerveza, haces fiestas, juegas futbol… ¡ya basta!

Sí, tienen razón, ya basta.

Este es un llamado a la reflexión, a entender que como sociedad estamos haciendo muy mal las cosas, que no entendemos lo que significa sobrevivir a una pandemia, y que la irresponsabilidad cuesta vidas, en este caso, las del personal médico y eso es profundamente injusto.
20 Octubre 2020 04:10:00
Ahora sí, lo urgente
Ya. Prueba superada. Coahuila pasó sin mayores sobresaltos el reto que implicaba la primera elección en la era Covid. Ganó el PRI, como lo anticipaban las encuestas y la propia realidad política, y los intereses del poder de la entidad… y el hecho de que la oposición se quedó pasmada y sin capacidad real de movilización.

En fin, el PRI gana la mayoría en el Congreso, lo que cada quien podrá interpretar o asimilar conforme sus propias filias y fobias, pero la cuestión de fondo, y a mediano plazo, es que el superar el trance electoral, y con independencia de los resultados, puede ser una buena noticia para todos.

Sí, por fin nuestras autoridades ya no tendrán pretexto alguno para no hacer lo que estos tiempos les exigen: la mano dura para frenar la cadena de contagios, justo cuando el Covid-19 empieza a tomar nuevos bríos. Estamos en el umbral de un rebrote que puede ser potencialmente devastador, tal como lo sugieren las experiencias de España y Francia.

Coahuila tiene semanas sufriendo un repunte en el número de contagios y es justo hoy cuando se requiere que las autoridades tomen en serio las medidas que ellos mismos imponen para evitar la propagación del virus.

Quedaría esperar, por el bien de todos, que ya sin las consideraciones político-electorales (lo único que podría explicar, que no justificar, la tibieza hasta el momento demostrada), por fin se aboquen en serio y hasta el fondo para impedir las aglomeraciones, para sancionar a los omisos y castigar severamente a los irresponsables.

La cita con las urnas ya pasó. Llegó la hora de que las autoridades demuestren en los hechos que entienden que hay prioridades y que sobre el interés, gusto o comodidad de unos cuantos, está la salud de la mayoría y que con eso no se juega.
16 Octubre 2020 04:09:00
Ahora sí, sálvese quien pueda
El Gobierno del Estado nos dice este jueves que ante el repunte de casos positivos de Covid en las últimas semanas es fundamental concientizar a la ciudadanía que la pandemia no ha concluido y que no se deben relajar las medidas preventivas.

Pero, por otra parte, y como era predecible, se impone la premura económica, la urgencia de reactivar todas las actividades que generan empleos, ingresos y, por supuesto, alivian la tensión social generada por esta extraña, bizarra nueva normalidad.

Sí, el Subcomité Técnico Regional Sureste autorizó la reapertura de teatros, foros, auditorios, fiestas y misas con 200 personas; torneos deportivos, callejoneadas y mayor comercio en los domingos.

Es la decisión más importante que se toma en términos de reactivación económica desde el 18 de mayo. Eso sí, con los protocolos y recomendaciones que al final de día nadie sigue.

La cuestión de fondo es que el miércoles se registraron 257 nuevos casos de Covid en la entidad, y el virus mató a 14 coahuilenses. Y este jueves, el reporte oficial da cuenta de 245 nuevos contagios y otras 22 defunciones.

Por un lado, se reconoce que no solo seguimos inmersos en la pandemia, sino que esta parece cobrar fuerza, y por el otro, se autorizan eventos deportivos y concentraciones de hasta 200 personas. En fin.

¿Qué queda? Pues conceder que la reactivación prácticamente total resultaba impostergable, aun con un virus que sigue propagándose y cobrando vidas. Queda el asumir por completo la responsabilidad sobre nuestra salud y la de los que nos rodean.

Cuidarnos y navegar por esta nueva normalidad bajo una premisa fundamental: ante la reactivación económica, en los tiempos y términos en que se da, y ante el hecho de que el Covid se expande en nuestras calles, pues ahora sí, sálvese el que pueda.
15 Octubre 2020 04:08:00
Urge una criba de trastornados
Va una propuesta, con plena conciencia de que se trata de una entelequia, y que precisamente por ello dibujaría una condición casi perfecta: que todos los que aspiran a un cargo de elección popular, de los tres órdenes, se sometan a una batería de exámenes para determinar qué tan sanos están, de donde realmente importa: la cabeza.

Sí, lo sé, pretender garantías de que los que nos gobiernan sean personas intelectual, emocional y sicológicamente sanas, plantea un escenario ideal que solo es posible en la imaginación, pero en el fondo la propuesta no sería tan descabellada.

Me explico: imaginemos que por ley se establezca como requisito indispensable para acceder a una candidatura, de lo que sea, que el aspirante se someta a una serie de exámenes sicológicos que bien podría diseñar la Comisión Nacional de Ética en Psicología o cualquier otra institución medianamente solvente.

¿Qué ganaríamos los ciudadanos? Pues nada menos que cierta garantía de que los que accedan a puestos de poder público estén sanos. Imaginemos un país sin tantos resentidos sociales, sin tantos narcisistas, hambrientos de poder, sin tantos siniestros personajes sumidos en un descontrol emocional que luego toman decisiones que nos afectan a todos.

Y aún más: que también se establezca por ley que, una vez que resulten electos, los alcaldes, diputados, senadores, gobernadores y el Presidente, se sometan a valoraciones sicológicas periódicas, ya que demostrado está, el poder en México enloquece y los ciudadanos deberíamos tener algún instrumento que nos permita detectar en tiempo y forma cuándo nuestros gobernantes se mudan a la estratosfera.

Tal vez así no nos hagan tanto daño.

Piénselo, sería un México totalmente distinto al que hoy padecemos.

13 Octubre 2020 04:00:00
Ante el Covid, ‘YOLO’
¿Cómo imagina usted el fin de año? ¿Con la pandemia en franco retroceso? ¿Con otras y mejores condiciones para convivir, para celebrar?

Pues parece que no será así: según el reporte del Plan Estatal de Prevención y Control Covid-19, el domingo se registraron 240 nuevos contagios y el virus mató a otros 11 coahuilenses. El lunes, el reporte oficial del Gobierno del Estado da cuenta de 110 contagios confirmados y cinco defunciones.

Y no se trata de si son más o menos que los de hace una semana, o hace un mes. Se trata de establecer un punto, ponderar una realidad: seguimos inmersos en la pandemia y el coronavirus sigue propagándose y cobrando vidas.

Pero esto no parece ni siquiera preocuparle a los ciudadanos. Parece que la expresión “YOLO” (You Only Live Once, que significa ‘solo vives una vez’) tan socorrida en redes sociales –especialmente por los jóvenes– está enquistada, desgraciadamente, en lo más profundo de muchos, muchísimos ciudadanos.

Solo señalo un hecho: reabren los mercados y encontramos aglomeraciones, tanto en Arteaga como en la populosa colonia Mirasierra. Centenares y centenares de ciudadanos ignoraron olímpicamente los protocolos, especialmente el de guardar la sana distancia y convirtieron una necesidad económica –la reapertura de los mercados– en una verdadera verbena popular.

Qué difícil es proyectar un fin de año más benigno, menos peligroso, cuando en forma masiva los ciudadanos parecen decididos a alimentar al virus al exponerse en las aglomeraciones.

Es como un irresponsable reto al destino. Jugar con el virus; minar las defensas ante la llegada de la influenza estacional y el muy predecible rebrote de coronavirus. Es como si en forma inconsciente miles y miles decidieran jugarse la vida en la primera oportunidad.

La expresión “YOLO”, que en redes refiere alguna actitud temeraria y hasta divertida, hoy es, por decir lo menos, una irresponsabilidad, y ciertamente las concentraciones masivas de ciudadanos en los mercados, en cualquier lugar, es la expresión máxima de que como sociedad de plano no logramos aprender nada tras meses y meses de pandemia.
02 Octubre 2020 04:09:00
Después del 18…  una esperanza
Una elección intermedia como la que vive Coahuila, en la que solo se elige a los diputados locales, es tradicionalmente de bajo impacto; no apasiona ni desborda y es predecible un altísimo abstencionismo. Su importancia radica hoy en otro lado, el que tiene que ver con proyectos y controles gubernamentales.

Sin embargo, el próximo domingo 18 puede ser un día muy importante, potencialmente un parteaguas, pero no necesariamente en cuestiones políticas, sino en las ventanas de esperanza que ofrece para nuestra vida cotidiana y las formas en que se enfrenta la pandemia.

Aun así, queda desear que lleguen a ocupar las curules de la próxima legislatura solo hombres y mujeres inteligentes, independientes, con verdadera vocación de servicio y compromiso social, y sobre todo con la fuerza y entereza necesarias para privilegiar los intereses populares. Lo sé, el chiste se cuenta solo.

La esperanza que abre esta fecha se encuentra en que, pasadas las elecciones, las autoridades se quiten de encima las consideraciones, “cuidados” y hasta temores políticos y por fin hagan lo que tengan que hacer. Que por fin dejen de lado la estrategia laxa, “buena onda”, que les impide proceder con firmeza para evitar “actos de molestia”.

La esperanza es que, ante lo que viene, el rebrote de Covid que advierten expertos, que además habrá de convivir con la influenza estacional y todas las enfermedades de las vías respiratorias propias de la temporada, las autoridades se apliquen con firmeza, con mano dura para evitar contagios masivos.

Demostrado está: no se puede apostar a la disposición ciudadana para cumplir con los protocolos sanitarios. La tentación de la fiesta, de la aglomeración es tan alta, que se requieren, por el bien de todos, autoridades dispuestas a arriesgar su popularidad en aras de lograr el bien mayor: cortar la cadena de contagios y evitar que el virus siga matando a diestra y siniestra.

Sí, el 18 es una fecha importante, esperanzadora. Ojalá que, pasadas las elecciones, cuyo resultado solo le importa a la cúpula gobernante, nuestras autoridades por fin hagan lo que tengan que hacer, que ya no les tiemble la mano para salvaguardar la salud de todos.
01 Octubre 2020 04:09:00
Un reto darwiniano
Comparto un post del doctor Isaac Chávez Díaz: “Si vas al antro con cubrebocas, todo el tiempo no podrás tomar ni comer nada y la vas a pasar mal. Si vas al antro y te quitas el cubrebocas, tú y tu familia la van a pasar peor. No porque esté permitido significa que es inteligente ir, y tampoco significa que quienes lo permitieron sean inteligentes”.

Esto a colación de que estamos en medio del proceso de reapertura económica. Cada día vuelven a abrir sus puertas más negocios, muchos de ellos dedicados al esparcimiento, a la fiesta, a la convivencia con propios y extraños, aunque seguimos inmersos en la pandemia.

Hay que entender que retomar literalmente todas las actividades productivas es indispensable para asegurar la sobrevivencia de miles, que de otra forma estarían condenados a la pobreza extrema y la desesperación.

Pero no hay que olvidar ni por un segundo, que seguimos amenazados por un virus potencialmente letal y con una gran capacidad de propagación. Parece una trampa, pero lo que realmente enfrentamos es un reto darwiniano: un proceso de selección natural de los individuos.

Los que habrán de salir bien librados, en términos sanitarios y económicos, serán aquellos que sean capaces de mantener las medidas básicas de higiene, que siempre usen cubrebocas y que practiquen, casi religiosamente, el distanciamiento social.

Habrán de superar la doble crisis que enfrentamos, la de salud y la económica, los que eviten los espacios cerrados, las aglomeraciones, los antros, los bares y las fiestas. Los que mantengan la sana distancia y usen cubrebocas; los que se preocupen y ocupen por estar sanos, con sus defensas fuertes.

Y los que no, pues habrán de pagar muy caro su indolencia e irresponsabilidad. Sí, enfrentamos un reto darwiniano, de la sobrevivencia del más fuerte, que en este caso será del más inteligente, el que entiende que el Covid no es un juego, que sigue presente y que incluso amenaza con retomar fuerza a fin de año.

Entonces, como están las cosas, debe usted responder una simple pregunta ¿qué prefiere, pasarla mal hoy o pasarla peor mañana?
30 Septiembre 2020 04:09:00
De complots y pataleos
Cuando un partido, una estructura gubernamental, no encuentra oposición alguna, se alimentan en sus entrañas egos, se desatan las ambiciones y se abren puertas para la truculencia palaciega. Total, saben que la batalla debe ser interna, ya que afuera no hay nada ni nadie que les haga sombra.

Lo que hoy sucede al interior de Morena es, toda proporción guardada, similar en sus formas a lo que sucedía en el palacio de Versalles, en la época de los Luises.

Intrigas, complots, golpes bajos y una muy dura, pero soterrada guerra entre personajes que se disputaban el favor del rey y, por ende, el poder.

Bueno, pues la guerra entre personajes que se disputan el favor de AMLO y que no buscan otra cosa que controlar ese partido-movimiento llamado Morena, ya alcanza otros niveles, los de la ruptura, los del todo o nada.

Lo que dice uno de los aspirantes a la dirigencia nacional, Porfirio Muñoz Ledo, revela en toda su magnitud con lo que juegan esos que hoy manejan al país, con la anuencia del Presidente.

Porfirio, (que dicho sea de paso es, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, de los pocos personajes al que el Presidente no toca, aunque exprese abiertamente su desacuerdo e incluso cuestione decisiones que luego se vuelven políticas públicas), dice que si su contrincante Mario Delgado gana la elección interna, el canciller Marcelo Ebrard se convertirá de facto en el Presidente de la República, lo que pondría fin anticipado, políticamente hablando, al sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

De ese tamaño. Dice que Marcelo Ebrard y Mario Delgado, las dos torres en el ajedrez de la 4T, confabulan, complotean para arrebatarle el sexenio a López Obrador.

Porfirio es un hombre honesto, inteligente, gran tribuno y de izquierda de cepa pura, pero ahora comete un error: es purista e idealista en un entorno pragmático; patalea cuando sabe perfectamente que los dados están cargados y que será Mario Delgado el nuevo dirigente de Morena.

Y sobre Ebrard, parece obviar que el canciller es lo que es, un vicepresidente de facto, porque así lo quiere Andrés Manuel, un presidente que hoy por hoy puede encumbrar o destruir a quien quiera, cuando quiera, y eso todos lo saben, especialmente Mario y Marcelo.

Sí, parece que Porfirio se equivoca y patalea cuando sabe perfectamente que nada puede hacer para cambiar el rumbo por el que transita Morena, y el Gobierno federal.
29 Septiembre 2020 04:09:00
Podridos hasta la médula
Tal vez sean solo fragmentos de lo más bajo, sucio y enfermo de la sociedad, pero son tantos y afloran tan seguido, que terminan por esbozar a una sociedad podrida hasta la médula.

Los casos de abuso sexual, de agresiones, acoso, intentos de rapto y raptos consumados, con el único propósito de violar a una jovencita, salpican cotidianamente nuestro entorno.

La misoginia, el machismo, la violencia siempre, desgraciadamente, han estado presentes, pero vivimos uno de nuestros momentos más bajos y peligrosos para las niñas, jovencitas, mujeres; para nuestras hijas, hermanas, esposas y madres. Vivimos un momento, como también desgraciadamente, ya lo hemos vivido centenares de veces, en que los depredadores, las bestias están sueltas y a la caza de víctimas.

Y hay ejemplos francamente brutales de lo que padecemos por estas manzanas podridas que deambulan por nuestras calles y acechan en las colonias, en los negocios, en los parques.

¿Cree que exagero? Va un fragmento: “en los tejabanes de la colonia Mirasierra una niña de solo 6 años fue brutalmente violada y hospitalizada. El agresor es un conocido de la víctima, ‘El Nando’”. Pues este agresor sexual tiene 12 años.

Otro fragmento, uno de la docena que se han registrado en los últimos días: el jueves, raptaron a una niña de 12 años. Eran varios sujetos en una camioneta de lujo. La golpearon, la violaron y la aventaron como desecho en la colonia Guayulera.

Y Alondra, la jovencita, madre de una niña de 4 años, asesinada por un supuesto “amigo”. Un drama que golpea directo en el corazón social, que conmociona e indigna por todas sus implicaciones, entre ellas, que esta, hoy, sigue siendo una ciudad despiadada con las mujeres.

Son solo fragmentos, pero son tantos y tan seguido, que revelan una enfermedad social grave, la de la violencia, la misoginia, la del más bajo y abyecto de los machismos; de la carencia de empatía y del más elemental respeto por la integridad y vida de quienes nos rodean.

Sí, estamos podridos hasta la médula.
25 Septiembre 2020 04:09:00
Un país que se desmorona
Es cierto, el impacto de la pandemia, en términos de salud y económicos, es global, pero lo que nos debería preocupar y ciertamente ocupar es lo que sucede en nuestro país, y que no es otra cosa que se está desmoronando.

Tal vez usted recuerde a Ernesto Zedillo, ese economista frío y poco carismático que reventó la burbuja de ilusiones de primer mundo que construyó Salinas de Gortari, y que tomó una serie de decisiones que colocaron al país en una de sus peores crisis, después del famoso error de diciembre, pero que cinco años después dejó la Presidencia con México creciendo al 7%, lo que no se ha vuelto a ver.

El señor algo sabe de economía y advierte que hoy se vive el peor desastre económico desde la Gran Depresión y que urgen apoyos a las empresas para evitar la quiebra generalizada; que urgen mecanismos para dotarlas de créditos e incluso subsidios directos para gastos de nómina, todo esto para preservar empleos.

Bueno, probablemente usted pondere etiquetas sobre argumentos y minimice la advertencia del expresidente. Pues lo voy a desarmar: el impacto económico sufrido por el IMSS debido a la pandemia asciende a 13 mil millones de pesos, por la caída de ingresos por concepto de cuotas obrero patronales. Sí, según los datos de la propia 4T esto está que arde.

¿Quiere más?, pues ahí le va: resulta que la secretaria de Administración y Finanzas de la Ciudad de México –sí, los consentidos de la 4T– compareció virtualmente ante el Congreso y lo que dijo no tiene desperdicio, ya que es justo lo que sucedió en literalmente todo el país.

La funcionaria Luz Elena González afirmó que la parálisis de la economía fue necesaria para evitar los contagios de Covid, que, y cito: “nuestras economías entraron a un coma autoinducido para lograr que la mayor cantidad de personas nos quedáramos en casa y eso tuvo repercusiones”.

Y ahora, la joya de la corona: esta funcionaria sostiene que gastar los recursos públicos es hoy más necesario que nunca.

Sí, hay que sacar al país del coma, hay que inyectar recursos, hay que otorgar créditos y estímulos a las empresas para que mantengan los empleos. No es tiempo de ahorrar, de mezquindades políticas y de una Administración facciosa del erario; es tiempo de soltar dinero, ya que de lo contrario lo único que se hace es fortalecer esta inmensa fábrica de pobres en que se ha convertido México y por mucho que se pondere la pobreza como una virtud del pueblo bueno, pues llegará el momento que no alcance para sostener tanto programa asistencialista con el que se pretende ayudar a sobrevivir a los que menos tienen.

Por el bien de todos, de los pobres, del pueblo bueno, de la propia 4T, urge que se liberen recursos y que se apoye directamente a las empresas por los empleos que generan, antes de que sea demasiado tarde.
24 Septiembre 2020 04:09:00
Se roban hasta lo robado
Lo que sucede al interior del Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado es un retrato de cuerpo entero del momento político y de administración del poder en que vivimos. Simplemente en ese simbólico Instituto priva la corrupción, la robadera.

Y es que una cosa es la retórica, el pretender que el mundo cambie simplemente porque así se desea y otra la terca realidad, y en México imperó e impera la corrupción. En eso y por las evidencias, no hemos cambiado ni un ápice.

La carta de renuncia al Indep, de Jaime Cárdenas, es mucho más importante de lo que en primera instancia pareciera. Denuncia la manipulación de las subastas electrónicas para beneficiar a ciertas personas y la subvaluación de joyas y otros bienes que fueron ofertados al público.

Así, tal cual, roban en el Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado. Si no fuera tan grave, diría que el chiste se cuenta solo.

Y sostengo que es retrato de cuerpo entero del momento que vivimos, ya que esta joya de la actual Administración, con la que se pretende resarcir todo el daño que la corrupción de la clase gobernante le ha hecho al pueblo, enfrenta pasivos por más de mil millones de pesos, así como adeudos con proveedores.

Y un detalle que raya en el absurdo: los 2 mil millones de pesos que presuntamente había donado la Fiscalía General de la República para comprar billetes de la rifa del avión presidencial y que servirían también para pagar los premios, no han sido liberados.

No, si las cuentas no cuadran por ningún lado.

En fin, una Administración que acumula pasivos, deudas, que se afana en ahorrar mientras literalmente todo se cae a pedazos, precisamente por falta de recursos. Pero hay algo más, las reacciones ante la renuncia de Jaime Cárdenas a la Dirección del Indep.

El Presidente prácticamente lo llamó cobarde y el aludido revira que su lealtad nunca fue ciega y eso fue precisamente lo que lo distanció del Mandatario y que complicó su labor hasta hacerla literalmente imposible.

Sí, no fue un incondicional de lealtad ciega, sino un abogado que ponderó procedimientos sobre ocurrencias y eso se paga, y muy caro, en la cúpula de la 4T.

Insisto, una cosa son los golpes mediáticos, retóricos, las grandes afirmaciones sustentadas en “los otros datos” y otra la amarga realidad, y en esa, con la que tenemos que lidiar usted y yo, todo empieza a desmoronarse, justo como el Indep.
23 Septiembre 2020 04:09:00
Señalamientos inútiles
Hace unos días se registró un hecho que, en otras condiciones, si la emergencia sanitaria, económica y de seguridad no acaparara la atención de la ciudadanía, habría desatado un verdadero escándalo a nivel nacional, pero pasó casi desapercibido.

Un total de 650 científicos, artistas, académicos, periodistas, escritores, cineastas e intelectuales mexicanos firmaron un desplegado en donde le advierten al Presidente que, y cito: “no se estigmatiza a personas físicas o morales desde el poder presidencial sin ponerlas en riesgo. No se alimenta el rencor desde esa tribuna, sin que el odio llegue al río alguna vez”.

Si usted ha visto alguna de las mañaneras sabrá justipreciar el reclamo.

En una sociedad democrática que aspira a construir mejores escenarios sociales, políticos y culturales, lo expresado por esos 650 ciudadanos, reconocidos cada uno en sus respectivas áreas, hubiese significado una verdadera sacudida en las entrañas mismas del poder.

Pero aquí, en este México mágico-musical, pues no. AMLO dice que lo que pasa es que es muy honesto y eso incomoda a los conservadores y para rematar, durante tres días se encargó de minimizar el tema. Atacó la forma, pero ni siquiera tocó el fondo.

En fin. Concediendo la honestidad e incluso la buena fe, cuando a un Mandatario le renuncian a cada rato secretarios, subsecretarios, directores, personajes de su círculo más cercano, algo debe estar haciendo mal, muy mal, al menos en la forma, pero como dicen: no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Finalmente, como anotación al margen, al que deberían desterrar del país es al que le dijo al Presidente que convertir su intervención en la ONU en otra más de sus maratónicas mañaneras era una buena idea.
22 Septiembre 2020 04:09:00
Dios sí cuida a los idiotas
Solo a manera de contexto, van un par de datos para justipreciar con qué estamos jugando: según las estadísticas oficiales, podemos interpretar que el pico de la pandemia lo sufrimos en Coahuila del 19 al 21 de agosto, hace un mes. En esos tres días se registraron mil 6 casos confirmados y solo en esas 72 horas críticas el virus mató a 99 coahuilenses. A partir de ahí empezó a disminuir, poco a poco, tanto el número de contagios como de decesos.

Para contrastar, en los últimos tres días se registraron 371 casos y 45 decesos. Sí, la pandemia cede poco apoco, pero sigue presente. Sin embargo, en las calles pareciera que –al menos en Saltillo– ya se venció al Covid.

Concentraciones masivas en mercados, precisamente en las colonias más castigadas por el virus. Centenares de personas deambulando por la Zona Centro, fiestas en los hogares, bares prácticamente saturados y celebraciones en donde se juntan más de mil entusiastas de las motos.

Los registros oficiales nos dicen que la pandemia cede poco a poco, pero no hay que confundirse: el coronavirus está lejos de terminar. En cambio en las calles se vive una realidad alterna, como si no pasara nada.

Habría que recordar esa frase del dictador de Uganda, Kaguta Museveni, de que “Dios no cuida a los idiotas”.

Pues parece que en Saltillo Dios sí los cuida, a los indolentes e irresponsables, que pese a que todos los días se siguen sumando casos confirmados y que diariamente el Covid, mata en el promedio actual a 15 coahuilenses, se la juegan como si no pasara nada, como si fueran inmunes y las aglomeraciones no resultaran de alto riesgo, como de hecho lo son.

Pues bendito Dios que cuida a los idiotas y en ello, pues nos cuida a todos. Que así siga, ya que esperar un poco más de responsabilidad de los fiesteros y de los que les encanta juntarse masivamente, parece punto menos que imposible.
18 Septiembre 2020 04:09:00
Cuando el esfuerzo no es suficiente
Hay que partir de un hecho: todos hacemos esfuerzos extraordinarios para acomodar nuestras vidas a la “nueva normalidad”, a la permanente amenaza en términos de salud y al altísimo costo que pagamos todos los días por la incertidumbre económica.

Ahora bien, el Gobierno del Estado pondera que hace un esfuerzo sin precedentes para capacitar a distancia a directivos y docentes, para dotarlos de las herramientas que exige un ciclo escolar atípico como el presente.

Y tiene razón, al igual que el resto de los estados y el propio Gobierno federal, se hacen esfuerzos extraordinarios para sacar adelante un ciclo escolar marcado por la pandemia, por las diferencias, por las carencias, por eso de aprender a enseñar sobre la marcha, de manera virtual.

En materia educativa habría que reconocer que estos esfuerzos sin precedentes resultan hoy insuficientes. Los maestros, los alumnos y, especialmente los padres de familia, aprenden sobre la marcha, o al menos lo intentan y mientras, las presiones crecen.

Habría que darle celeridad al asunto. ¿Es pedir demasiado? Pues no debería ya que estamos bajo el yugo de la pandemia desde hace seis meses, y con esto de la nueva normalidad desde el 1 de junio. Algo debimos haber aprendido.

En fin. Han pasado tres semanas de que iniciara formalmente esto de la educación en casa y las inconformidades estallan. Como el caso de la maestra regia que apunta a que el proceso de enseñanza-aprendizaje virtual, además de las dificultades implícitas, exacerba las diferencias entre los que tienen y los que realmente no tienen ninguna posibilidad de acceder a este “remedio temporal”.

Y, por supuesto, los padres de familia, muchos que ya no saben ni qué hacer. Va un comentario puntual de uno de estos damnificados por la educación en casa. Cito: “abren cines, restaurantes, tianguis y parques, y van niños y niñas, pero no abren las escuelas”; y pregunta ¿es más importante la economía que la educación? Y para rematar, propone abrir las escuelas públicas (porque los colegios ya lo están haciendo) con asistencia escalonada, con 30% de alumnos por grupo, sin recreo, con menos horas de clase y tareas para casa.

No se oye mal. Tal vez nuestras autoridades, dentro de los esfuerzos sin precedentes que realizan, podrían considerar la sugerencia de esta madre de familia. Todos estamos aprendiendo sobre la marcha y nadie está para desdeñar lo que parece una buena idea.
17 Septiembre 2020 04:09:00
Con Hulk a las patadas
Comparto una anécdota: sucedió en Guadalajara hace ya como 20 años y la reveló el propio mensajero.

La Secretaría de Gobernación decide, literalmente, purgar a los directivos del penal de máxima seguridad de Puente Grande por los excesos y omisiones cometidos, y vaya que en esa época excederse ya era mucho, por la tolerancia y cobijo a los actos de corrupción.

Llega un enviado a platicar con los señalados y avisarles de la decisión: tienen que dejar el puesto a la brevedad.

Los directivos reviran que no renunciarán y que, si hay algo en su contra, pues que lo prueben. Obtienen por respuesta un contundente “los acusamos de corruptos, no de… tontos. Renuncien, pero ya, o de lo contrario les echamos la caballada, les vamos a revisar hasta las cuentas de su abuela”.

Todos renunciaron. Sabían lo que enfrentarían de no hacerlo. Eran otros tiempos, otros modos, los de los arreglos por debajo de la mesa, en lo oscurito. Ahora, ya todo es transparente, pero en el fondo es lo mismo: que nadie cuestione o se oponga, ya que es tanto como ponerse con Hulk a las patadas y la pasará mal, muy mal.

Solo a manera de ejemplo, antes se amenazaba a un juez en la privacidad de su despacho, pero ahora se hace desde la máxima tribuna de la Patria, en donde todos los mexicanos –al mismo tiempo que los miembros del Gabinete, los ministros y los legisladores–, nos enteramos de lo que es correcto o incorrecto ese día: las mañaneras.

Todo esto en relación con que la UIF bloqueó las cuentas bancarias de Salvador Alcántar, presidente de la Asociación Estatal de Usuarios de Riego de Chihuahua; de Eliseo Compeán, Presidente Municipal de Delicias, y del exgobernador priista, José Reyes Baeza.

Tendrán sus pecadillos, seguro, pero curiosamente los tres son señalados de encabezar las movilizaciones de los agricultores de aquel estado que se niegan a que vacíen sus presas para el trasvase de agua a Estados Unidos, ya que el tratado vigente habla de demasías y escurrimientos, pero no del líquido almacenado, y como en Chihuahua se padece sequía, pues hay bronca.

En fin, ahora todo será más transparente, es cierto, pero en el fondo todo es igual: no hay quién aguante la caballada del Gobierno federal, nadie.
15 Septiembre 2020 04:09:00
Nos vale el decreto…
En el ejido Alejo González, de San Pedro de las Colonias, se llevó a cabo una señora boda este sábado.

Asistieron más de 300 personas y solo para dimensionar de qué clase de boda hablamos, pues nada menos que Julio Preciado y su banda amenizaron el gran acontecimiento social.

El detalle es que este tipo de eventos están prohibidos por decreto del Gobierno estatal, pero a los organizadores y asistentes simplemente les valió.

Las autoridades llegaron al lugar a las 9 de la noche y les pidieron desalojar, pero a estas personas les siguió valiendo. La fiesta terminó a las 2 de la mañana, cuando, y solo cuando, los asistentes se dieron por satisfechos.

¿Pues qué pasa? Tenemos, obviamente, la irresponsabilidad de los ciudadanos, muchos desafortunadamente, que no solo ponen en riesgo su salud, sino que flagrantemente deciden violar la ley, y aun cuando llegan autoridades, como Protección Civil, la Policía Ministerial y la Guardia Nacional, pues deciden ignorarlas olímpicamente. Se ponen en riesgo, violan la ley y manifiestan con toda claridad que le tienen un respeto nulo a las autoridades.

¿Por qué pasa esto? Pues la respuesta la podríamos encontrar en la tibieza con que las autoridades intentan imponer las medidas que se supone evitarán las concentraciones masivas y romperían la cadena de contagios.

¿Y cómo podemos explicar esta mano blanda que raya en la simulación? Pues sería una verdadera y gran incógnita salvo que apuntáramos a la administración política del momento y al temor de que los actos de “molestia” tengan una repercusión en las urnas.

Pero si concedemos esto como explicación, entonces reduciríamos a nuestras autoridades a una mezquindad y a una visión de tan corto plazo que serían indignas del momento tan crítico que vivimos. De hecho, serían indignas de cualquier momento.

Tendríamos entonces que concederles el beneficio de la duda y recordarles que la impunidad es el mayor aliciente para violar la ley.

Si van en serio con esto de atacar de raíz la crisis de salud pública, pues es hora de que den ejemplos claros y contundentes de que no están jugando a la simulación, tal y como lo hicieron, por ejemplo, con la graduación masiva de la Facultad de Ciencias de la Administración, a la que impusieron por el desacato a la ley y la burla a las autoridades una multa de cero pesos.

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